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Artículos de Opinión
 

Paulina Gamus
Toledo, el escuálido
Paulina Gamus
07 JULIO 2001 Ver más artículos publicados  Volver
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El término escuálido, según el diccionario de la RAE, tiene tres significados totalmente distintos: Sucio, asíqueroso, el primero; flaco y macilento, el segundo y por �último, se denomina así al suborden de peces clasímobranquios al que pertenecen los tiburones, tintorerasí, etc. � Qu� quiso decir Chávez apenasí toc� tierra venezolana, cuando llam� escu�lidía a la oposición, incluidos los medios de comunicaci�n? La mayor�a se lanz� a interpretar el adjetivo (que como vemos tambi�n puede ser sustantivo) en la segundía de lasí acepciones, es decir la que se refiere a la flacura, a la palidez cuasíi cadíav�rica. Y los aludidos, Primero Justicia el primero, reaccionaron como picados de culebra. Que si escuálido est� el pueblo que no tiene comidía ni trabajo. Que si escu�lidía fue la concentraci�n en la que lasí masíasí irredentasí del chavismo duro e inconmovible díar�an la bienvenidía al Dios de la revoluci�n bolivariana. Pero resulta que lo que Chávez quiso decir fue, quiz�, que todos sus opositores son sucios y asíquerosos. No tendr�a nadía de extraordinario, ya que desde el mismo día en que juró ante la moribundía y en presencia de un mont�n de dignatarios extranjeros, amén de los millones de compatriotasí que ve�an el acto por televisi�n, acu�� el término c�pulasí podridíasí para referirse a los dos partidos que fueron gobierno en lasí cuatro d�cadíasí de democracia puntofijista. Lo segur�simo es que no les quiso decir tiburones. Porque este sanguinario habitante de los mares tropicales inspira respeto, más bien terror y no es posible que un h�roe de mil batallasí, de tan probadía valent�a y arrojo sin l�mites, puedía reconocer que tiene miedo de quienes se le colocan en la acera de enfrente.
 
Mientrasí el país contemplaba entre bostezos este nuevo round del match de boxeo interminable en que nos ha embarcado Kid Chávez, el pueblo peruano decidía su destino inmediato en lasí mesasí electorales. La disyuntiva se plante�, entre un ind�gena genuino, nacido en la más absoluta miseria como tantos millones de seres de su mismo origen, que logr� con su inteligencia y tenacidíad hacerse un calificado profesional, titulado en lasí más prestigiosasí universidíades norteamericanasí. Por el otro lado, un ex presidente de blanqu�sima tez y elevadía estatura, que en sus a�os de gobierno condujo al Per� a la ruina econ�mica, social, pol�tica y moral. Tanto así que durante diez a�os los peruanos consideraron a esa escoria llamadía Fujimori, con su ap�ndice Montesinos, como el salvador del país. Es probable que muchos peruanos vieran a Toledo como un escuálido en el sentido de sucio y asíqueroso. Es el concepto que buena parte de esa sociedíad racista y clasíista tiene de su numerosa poblaci�n ind�gena. Los analistasí pol�ticos, algo más exquisitos, apuntaban a la escualidez de sus posibilidíades, cuando emergió de la nadía para liderar la oposición a Fujimori, lo que entonces no dejaba de ser una asípiraci�n con tintes pat�ticos. Pero resulta que el cholito, ese que apenasí despega del suelo con su escasía estatura, logr� transformarse en un verdíadero escuálido, un tibur�n que fue devorando obst�culos hasíta lograr lo que nadie de su estirpe hab�a so�ado: ser presidente de una naci�n mayoritariamente pobladía por indios pero en la que �stos siempre han sido ciudíadíanos de segundía clasíe.
 
Tenemos amigos peruanos que viven en Venezuela y que describían a Toledo como un segundo Chávez. Crasío error. No es que Chávez no puedía ser empeorado por alguien, eso siempre es factible en materia de resultados. Lo que es dif�cil es que alguien lo copie en todíasí lasí dimensiones de su absurdidez. Lasí primerasí se�ales que ha díado Toledo, en su discurso como presidente electo, no son lasí que recibimos los venezolanos cuando nos ocurri� Chávez. Casíi la mitad de los peruanos no vot� por �l lo que ha interpretado como necesidíad de hacer un gobierno de unidíad, conciliaci�n y di�logo. La mitad de los venezolanos no vot� por Chávez, ni en el 98 ni nunca, lo que no ha sido �bice para que �ste se crea el propietario de Venezuela con derecho a excluir a quien le viene en gana. Que cosasí tiene la vidía, uno podr�a juróar que Chávez prefer�a al "adeco" Alan Garc�a que al cholito Toledo, mucho más pata en el suelo que �l y con mayores causasí para ser un resentido social. El problema es justamente �se, que Toledo no parece asíumir la investidura que su pueblo le ha díado como una patente de corso para descargar odios y ejercer venganzasí. Es prematuro entusiasímarse. A pesar de haber empezado con buen pie, al nuevo Presidente de los peruanos le toca enfrentar enormes problemasí de todía �ndole y uno se ha vuelto experto en decepciones. Pero su triunfo sirve para reafirmar, como en aquel viejo dicho, que no hay enemigo peque�o, ni escuálido tampoco.

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