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Adolfo González Alemán
La Hidra de Lerna Moderna
Fito González Alemán
06 ENERO 2020 Ver más artículos publicados  Volver
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La Hidra de Lerna Moderna

En Argentina, de todas las lecciones que el PRO y la Coalición cambiemos debieron aprender, definitivamente la más importante es nunca dar al peronismo por muerto. Hace 70 años que hay un sector dentro de la sociedad argentina que está tratando de matar algo que nunca va morir. Es un sinsentido.

La Hidra era uno de los monstruos mitológicos a los que derrota Heracles también conocido como Hércules. Era una bestia con forma de serpiente que poseía varias cabezas, pero además cuando una de estas era amputada otras dos ocupaban su lugar. Resguardaba una de las entradas al inframundo que estaba debajo del lago Lerna.

Como uno de los doce trabajo que Hércules tenía que cumplir, pudo darle muerte gracias a la ayuda de su sobrino Yolao quien luego que el hijo de Zeus cortaba una cabeza, cauterizaba la herida con fuego para que del cuello no pudieran brotar dos nuevas.

El mito de la Hidra de Lerna suele ser usado para describir aquello que al tratar de matarlo se vuelve cada vez más fuerte, grande, más monstruoso. El luchar contra ella se vuelve contraproducente.

Uno se condena a sí mismo al tratar de ir a matar a una Hidra, puesto que la misma fábula nos sugiere que hasta Hércules necesitó ayuda. Su sangre y su aliento son letales, puesto que fue creada bajo la ilusión de ser mortífera en todos sus aspectos.

El peronismo ha logrado convertirse en la Hidra de Lerna Moderna. Es un caso singular en el mundo, el único movimiento político que nació producto de un liderazgo carismático y que sobrevivió a la muerte de su líder para consolidarse como un partido de masas. El tildarlo de algo menor sería un reduccionismo inconsciente.

Las leyendas helénicas suelen describir a la Hidra con cinco cabezas, o siete, o nueve, u once, aunque podrían ser más. La capacidad de transformación de la bestia es otro punto comparación que enriquece el análisis, porque todas las cabezas son un pensamiento independiente, todas tienen su propia voluntad. Sin embargo esta individualización no es emancipación, ya que todas depende de un mismo cuerpo.

Prestemos atención en cómo este mito, propio de las polis del mediterráneo se adaptó dentro de la historia política argentina. Si lo reflexionamos, pocos guantes han calzado tan bien en la mano gobernante.

Allá por 1945 fue un líder personalista, quien luego de acumular poder, y volverse el frente de los reclamos populares, los militares en el gobierno cortaron aquella cabeza enviándolo a una isla en medio del Río de La Plata. 

No sólo resurgió un líder más fuerte que antes, sino que también nació el movimiento peronista y el Partido Justicialista. Lo que comenzó como un hombre ahora ya era un ser policéfalo, y como si esto fuera poco, el mito sigue.

Llegada la proscripción y el exilio de Perón tras 1955 nació la resistencia peronista, apareció la cultura transgresora de la política prohibida, y la épica de represo.

En otro escenario, vetada la posibilidad de acceso al poder y llegar hacer gobierno, la batalla cultural Gramsciana quiso dar muerte al peronismo. Hasta que lo viejo no muera lo nuevo no puede nacer, decían desde el marxismo cultural. La izquierda nada pudo hacer, devorada por la bestia mítica, nacida aquel 17 de octubre. Aparece no solo el oxímoron de la  izquierda peronista sino también la guerrilla.

La monstruosidad de la bestia era ya incontenible. Y en 1973 Cámpora al gobierno, Perón al poder. El retorno era inevitable, y como si dos cabezas de la bestia se pelearan por una misma presa ocurre en lo que se llamó La Matanza de Ezeiza.

Llegaron los ´90, luego de un tumultuoso regreso de la democracia, con una guerra perdida ante una potencia, un nuevo líder popular que se impone y una nueva crisis inflacionaria que signaba su prematura salida. En el resto del mundo, Estados Unidos ahora es la única hegemonía. Caía el muro, desaparecía la Unión Soviética. El fin de la historia.

Uno podría pensar luego del triunfo del capitalismo sobre el comunismo no habría lugar para la tercera vía y sin embargo apareció el peronismo privativista, el cual consiguió incluso reformar la Constitución Nacional y gobernar dos períodos.

Caía la convertibilidad, se rompía el peso argentino, la crisis fue económica, social y también política. Parecía que el pacto social de la Nación se resquebrajaba. La crisis del 2001 y en menos de 2 años nació otra corriente ideológica ¿Dónde? Si. Dentro del peronismo para gobernar 12 años seguidos.

En 2015, al igual que en el año 1999, el proyecto político del Partido Justicialista llegaba a una saturación, un cuello de botella, que le hacía perder la elección. Mauricio Macri venció a Scioli, el candidato peronista, en segunda vuelta. El PRO pasó de ser un pequeño que había hecho un bastión de la Ciudad de Buenos Aires ha liderar una coalición a nivel nacional que ganó la presidencia.

No obstante no aprendieron la lección, para derrotar a la bestia hay que quemar el cuello y cerrar la herida. Porque de lo contrario la Hidra regenerará su cabeza y además de sumar otra.

Tal vez podamos coincidir que Alberto Fernández, el nuevo Presidente de Argentina era de las cabezas más improbables, no obstante allí está, acompañado por los sindicatos, los movimientos sociales, los gobernadores de las provincias, la Cámpora, y Cristina Fernández. Resta ver cómo llevará adelante su gobierno, pero así está compuesta hoy la Hidra peronista. Con más cabezas que nunca.

 

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