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Erika Gallo
#ArgentinaElectoral: La belleza de todos los Narcisos en las fuentes 2.0
Erika Gallo
25 DICIEMBRE 2019 Ver más artículos publicados  Volver
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#ArgentinaElectoral: La belleza de todos los Narcisos en las fuentes 2.0

 

“Y admira cuanto es en él admirable, y se desea y se busca y se quema, y trata inútilmente de besar y abrazar lo que mira, ignorando que es sólo un reflejo lo que excita sus ojos; sólo una imagen fugaz, que existe únicamente porque él se detiene a mirarla”

Ovidio - Metamorfosis

 

Las redes sociales vinieron a modificar la lógica con la cual pensábamos la comunicación política, sobre todo en contexto electoral. El homo videns (Sartori, 1997) no alcanza para describir la interacción entre los políticos y la ciudadanía, basada ya no sólo en la preponderancia de la imagen, sino en la expresión a través de todas las redes sociales. El acceso cuidado a la intimidad de las figuras de la política y la comunicación dirigida y microsegmentada al multiverso de receptores cambiaron las reglas de juego en la arena electoral.

Y en este juego, como siempre, hay quienes se destacan por sus habilidades y sacan ventaja de las reglas, y quienes, absortos por las posibilidades, no logran aventajarse. Más aún, la profesionalización de este campo ha permitido que los políticos logren en sus perfiles de redes sociales proyecciones de sí mismos quirúrgicamente confeccionadas para convencer, fidelizar, informar, atraer votos o movilizar, dependiendo del objetivo específico del momento. En el caso argentino, uno de los políticos que mejor logró dominar su estilo e imagen 2.0 fue Mauricio Macri, quien en 2015 se consagró presidente luego de una elección reñida. Los estudiosos coinciden en afirmar que esta fue la campaña que introdujo el uso profesionalizado de redes sociales y big data en las contiendas presidenciales en Argentina. Los cuatro años de gobierno de Macri estuvieron caracterizados por una creciente digitalización en la relación Estado-ciudadano y la promoción de “tuitazos” allí donde otros promoverían movilización de masas.

Sin embargo, Macri corrió el mismo riesgo que Narciso. En la mitología griega, Narciso era un joven muy apuesto, que rechazó a todo aquel que pretendió su amor. Como castigo por su engreimiento los Dioses lo castigaron a enamorarse del reflejo de sí mismo que le proyectaba una fuente de agua. Primero, Narciso fue feliz encontrando a quien adorar, pero el tiempo le hizo ver que ese reflejo era inalcanzable y que cualquier intento que hiciera por materializar su amor sería en vano.

Como Narciso, Macri, y en general la gestión de su coalición de gobierno Cambiemos, se enamoraron del reflejo que les devolvía la fuente de agua: era tan pulcra, tan lograda la imagen proyectada en las redes sociales, que la persona de la vida real se volvió accesoria. Tanto, que al momento de plantear la campaña para la reelección presidencial en 2019 se pensaron en las mismas técnicas que habían servido allá por 2015. Una campaña de medios, austera en un contexto de crisis, sin movilizaciones masivas y con la figura del presidente en el foco de atención. Pero eso sólo fue posible porque Cambiemos buscó las guías políticas en el fondo del estanque que lo reflejaba y no en su entorno: mientras las redes sociales devolvían una imagen armoniosa y serena, los cuatro años de gobierno habían tenido más de un exabrupto económico y político. 

Según Ovidio (autor de la tragedia que nos ocupa), Narciso eventualmente comprendió que su objeto de amor era su propio reflejo, y que cuando tocaba la superficie del agua para alcanzarse en ella, hacía desaparecer la imagen y desesperaba aún más. Tanto tiempo contempló su imagen que terminó por consumir su vida y pereció al lado del estanque. Es justo decir que Macri hizo un poco más que Narciso por romper la condena de los Dioses. Con los resultados de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en el mes de agosto, en el que juntó un 32% de los votos (muy por detrás de los 47,66% de su opositor Alberto Fernández), el presidente comprendió que sería necesario mirar el entorno para entender esos números. Y lo hizo. 

Entre las elecciones primarias y las generales Cambiemos emprendió una serie de medidas económicas y acuerdos sociales que fueron entendidos como necesarios. Pero sobre todas las cosas, Macri hizo un esfuerzo notorio por volver a una campaña de territorio: dio inicio a la “marcha del #SiSePuede”, en la que recorrió todo el país movilizando a sus militantes y simpatizantes para dar una demostración de fuerza. Así, Macri alcanzó el 40% de los votos en las elecciones generales que, si bien no le alcanzaron para ganar la elección, lo consolidaron como líder hacia adentro y hacia afuera de la coalición gobernante.

Bien es sabido el final último de nuestro mito helénico: allí donde el joven murió enamorado de su reflejo, nació una flor, el narciso. Aún falta tiempo para saber qué tipo de flor nacerá al costado del estanque en el que Cambiemos se miró durante estos cuatro años. Lo más probable es que surja un líder que logre agrupar a la oposición para hacer frente a la unidad peronista que gobernará desde el 10 de diciembre, un líder que, con suerte, habrá aprendido a no enamorarse de los reflejos que se encuentran en las redes sociales.

Foto de Martina Aranguren @The.Curious.Lens

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