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Carlos Fara
#ArgentinaElectoral: Cambio ma non tropo
Carlos Fara
30 OCTUBRE 2019 Ver más artículos publicados  Volver
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#ArgentinaElectoral: Cambio ma non tropo

¿Cuál de los dos Argentinas hay que dar por definitiva? ¿La del cachetazo a Macri en las primarias? ¿O la de “cambio sí, pero que nadie se sienta dueño de todo” de la general? Porque las dos elecciones dejan dos fotografías bien distintas. Las primarias expresaron un fastidio mayúsculo con Macri, mediante una derrota arrolladora hasta en lugares impensables. La general muestra un resultado mucho más equilibrado, con un oficialismo que hizo tripas corazón y mostró que tenía más agallas de las que había mostrado en gestión.

Probablemente ambas sean verdaderas. En el ensayo del 11 de agosto, la mayoría le dio un cachetazo a Macri y a su displicencia con el ciudadano de a pie. Luego dijo: “estuvo mal, pero ojo que lo otro tampoco era Suiza”. En el medio de esas dos aguas deberán navegar Alberto y Cristina. El grueso de la sociedad exige consenso y moderación.

Más allá de que fue a votar mayor cantidad de gente y eso claramente favoreció a Macri (como ya había sucedido en 2015 y 2017), ¿qué hubiera pasado si no hubiese existido la gran encuesta que significaron las PASO? ¿Los que ayer salieron a votar, lo hubieran hecho de la misma manera? ¿O seguirían ausentes contribuyendo a la imagen de derrota inapelable del macrismo? Se viene un debate fuerte y complejo sobre la modificación de las reglas de las primarias. Con el diario del lunes, debería decirse que el presidente tiene que estar eternamente agradecido al mecanismo de elecciones que le puso una alarma el 11 de agosto. Mecanismo al que tanto criticó públicamente.

Como ya sucedió en 2015 y 2017, Cambiemos hace mejor elección en las generales que en las primarias, y una vez más eso se debe a que existe un segmento silencioso que no va a votar en la primera instancia, pero sí lo hace en la segunda. Ese público es en general más despolitizado, desinformado, desideologizado, y se maneja con otros parámetros de cultura política. Hacia él estuvieron dirigidas las 30 marchas y sobre todo la marcha del millón. A lograr un efecto épico y de contagio de entusiasmo para que el “sí, se puede” se resignificara.

Si bien hay que esperar los números finales para hacer una lectura bien fina de lo acontecido, hasta acá Alberto y Cristina solo obtienen unos 150.000 votos más que en las PASO, mientras que Macri crece unos 2.300.000 sufragios. El resto de los cuatro candidatos pierden todos en votos absolutos. Esto da cuenta de la fuerte dinámica polarizadora, casi poniéndole un techo al Frente de Todos, y marcando que el presidente fue quien tuvo un mejor desempeño en este segundo tiempo, pese a la derrota.

¿Hubiese el presidente reaccionado con medidas “populistas”? ¿Habría revisado su confianza absoluta en las redes sociales despreciando la clásica movilización popular? Probablemente no. Después del shock del 11 de agosto, Macri tenía que perder con cierta dignidad, mostrando que no era “pecho frío”, y que iba a dar la pelea hasta el final, haciendo lo que hubiera que hacer, siendo más un carismático de masas que un candidato que basara todo en un sofisticado manejo de las redes sociales. Al achicar la diferencia a la mitad, se retira aplaudido por su público.

La otra gran pregunta es: ¿qué hubiera pasado si Massa se quedaba en la tercera vía con su 8 % de intención de voto? Si se sacan las cuentas hoy, quizá se hubiera ido a balotaje, y como se dice habitualmente, ese ya es otro partido. Eso muestra que esta elección la ganaba quien menos errores cometiera. El macrismo creyó que solo se refería a errores comunicacionales, sin contabilizar los errores políticos. Haber dejado que el hombre de Tigre confluyera con el kirchnerismo es algo que el laboratorio presidencial deberá arrepentirse de por vida. Es como si no hubiesen comprendido algunas de las claves del proceso 2015.

La Argentina es un país tan complejo que siempre ofrece dos caras, como el dios griego Jano. En la mitología romana, es el dios de las puertas, los comienzos, los portales, las transiciones y los finales. Jano puede representar a una persona que manifiesta aspectos muy disímiles entre sí. Este país bifronte es el quedó expuesto ayer domingo. Ganó Alberto y perdió Macri, pero la sociedad no se la hace fácil a ninguno de los dos.

El autor es presidente de la consultora Carlos Fara & Asociados

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