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Fernando Gonzalo
¨Never take Democracy for granted” - o la oposición en Venezuela y la educación de la clase política-
Fernando Gonzalo
24 JULIO 2018 Ver más artículos publicados  Volver
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¨Never take Democracy for granted” - o la oposición en Venezuela y la educación de la clase política-

Cuando en Venezuela decidimos adoptar la Democracia, hace ya ochenta años, se nos pasó por alto que teníamos que estar a la altura. Había urgencia de entrar al siglo XX. Por eso, desde el inicio, nos lanzamos de buena fe, en brazos de un liderazgo que hacía méritos en un efervescente reclamo por derechos civiles y políticos.  Es el caso que el ejercicio y disfrute del sistema democrático supone una gran responsabilidad.  Supone mucho más que buena fe.  

Pensadores de todos los tiempos -Plutarco, Bacon, Paine, Carlyle, Chesterton, H.G. Wells- han coincidido en la necesidad de educar a la “clase política” y a la sociedad en general, para poder preservar la salud de la democracia.  Se dice que Voltaire, por su parte, prefería la monarquía “porque en ella hay que educar un solo hombre”.  Pericles y Cleon, quienes diferían en todo lo demás, coincidían en que “la democracia es inconveniente para los imperios”.  La democracia había sido concebida, (siglo VI a.C.) para la “manejable dimensión de la polis, ciudad-estado”.

Como resultado del crecimiento de la “unidad-estado” y de las  cada vez más intrincadas relaciones económicas y sociales, el gobierno (1) se hace más complejo.  Esa mayor complejidad  en democracia, genera entonces, con toda naturalidad, el desarrollo de “maquinarias” en cada partido político, en cada sindicato, en cada asamblea y en cualquier otra asociación.  “La democracia es matriz en donde crecen las oligarquías”.  Se corre el peligro que las oligarquías gobiernen, mientras el “soberano” -el elector- está absorto-enfrascado- en la procura de una satisfactoria calidad de vida para  su familia. ¿Cómo puede él mantenerse informado, “al día”, con los múltiples problemas, que le atañen, derivados de esa realidad compleja?  El “soberano” no está en capacidad de responder de manera inteligente a todo lo que  se espera de él.   Y debe necesariamente depositar su confianza en el liderazgo político. Su nivel de educación es importante para paliar sus carencias informativas… pero más importante-trascendente- que su educación civil y política, es la educación (2) de los representantes que elige para gobernar.   

Según G.H. Wells “la gran tarea de la democracia, su ritual, su banquete, es la escogencia de sus representantes”.  Esto es auténtico, por cuanto en Democracia los indispensables partidos políticos son ¨maquinarias¨  formadas por minorías organizadas que aspiran dirigir a las mayorías….que no están organizadas ni bien informadas.  Al interior de esos partidos funciona una clase profesional que llamamos ¨los políticos¨.

Generalmente esa clase profesional es gente ducha-entrenada- en la escabrosa tarea de los pactos, renuncias y concertaciones para captar lealtades y consolidar facciones.  Todo ello congruente con la razón de ser de su existencia; el logro del poder político….pero habiendo sido elegidos -¨los políticos¨- deben enfrentar problemas complejos (sociales, económicos y de toda índole) que involucran detalles esotéricos inteligibles sólo a los especialistas.

Me permito decir que la Democracia, sin una clase política “educada” significa –en el ejercicio del gobierno- la degradación de la calidad  en la conducción del Estado.   Pero además  puede tener -y tiene- nefastas consecuencias en el ejercicio de la oposición al gobierno de turno. 

Me han movido a plantear lo anterior, (algo que pudiera parecer una trivialidad), dos diversas circunstancias.  Una primera, de carácter global y la otra que tiene que ver, directamente,  con la trágica circunstancia que vive Venezuela hoy: 

1)    “Está en curso una transición  -cambio civilizatorio- en la cual a las grandes ciudades les corresponde impulsar el progreso y el nivel de vida de los ciudadanos del mundo” (3).  El reto consiste en que esas grandes aglomeraciones urbanas  -Áreas Metropolitanas- deben funcionar con eficiencia para cumplir su papel.  En ese contexto –irreversible y de creciente complejidad-  el ejercicio de la democracia tendría que ser desempeñado en condiciones óptimas.  Es decir que la educación civil y política de la población y especialmente de la clase política es el objetivo democrático  por excelencia.   

2)   Venezuela enfrenta hoy una tiranía, de origen marxista, ahora en manos del crimen organizado, que pretende perpetuarse en el poder.  Su capacidad y competencia para lograr su objetivo se fundamenta en una vasta y exitosa experiencia de más de 58 años en la Cuba de Fidel Castro.  En este dramático escenario, el papel del liderazgo opositor -la clase política especialmente- supone todo lo que haga falta, incluida la renuncia de sus intereses particulares.  La unidad de toda la sociedad en torno a los partidos políticos, los cuales deben personificar esa unidad monolítica, se convierte en una obligación moral.   Ese talante y esa madurez indispensables  para ¨estar a la altura¨,  tiene como fundamento el nivel genuino de educación democrática de la clase política en primer lugar. 

Antes de perder su rumbo, hay ejemplos que podemos citar de nuestra clase política cuando estuvo a la altura de las circunstancias.  El primer ejemplo de sabiduría y responsabilidad de la oposición política a la dictadura de Pérez Jiménez, fue la constitución, en la clandestinidad, de una ¨Junta Patriótica”.  En ella se reunieron cuatro incompatibles partidos: el partido Comunista, URD, Copei y Acción Democrática.  Se había logrado el objetivo de poder buscar, desde la unidad, el apoyo del resto de la sociedad: el Frente Universitario, los empresarios, la Iglesia Católica y el Ejército.  Todo el mundo estaba unido, como suele suceder cuando una dictadura vive sus últimos momentos.

Otro ejemplo a emular se produce, después del 23 de enero, para  hacerle frente tanto a intentonas golpistas de derecha como los constantes intentos subversivos promovidos desde Cuba.  En ese sentido, los partidos AD, URD y Copei acodaron un programa común y formar un gobierno de coalición cualquiera que fuese el resultado de las elecciones: ese fue el célebre Pacto de Punto Fijo.  Ese pacto de unidad, producto de madurez política, fue punto de partida para la instauración de un régimen democrático que duró 40 años.

Hoy, al sufrir la más dramática y catastrófica devastación del país, los venezolanos demandan una dirigencia de oposición educada, éticamente responsable y en consecuencia unida, a la altura de las circunstancias… y que deberá recordar siempre aquel anglicismo que sugería Joe Napolitan en su memo secreto a Jaime Lusinchi: “Never take Democracy for granted”

Fernando Gonzalo.

Caracas 20 de julio de 2018

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(1)  En inglés se usan los términos Estado y Gobierno como sinónimos.

(2)  Educación en el sentido más amplio del término, políticamente bien formado, con valores éticos abiertos al pensamiento universal. El elegido debe entender su papel en la política como el difícil combate por la busqueda del bien común y de la verdad hasta convertir esa busqueda en su segunda naturaleza.  Nada menos es admisible.

(3)  Marco Negrón, artículo en el periódico TAL CUAL del 26/6/2018

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