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Franco Gamboa Rocabado
#BoliviaElectoral: Después del Evo Morales... ¿qué?. Repensar la democracia
Franco Gamboa
05 ENERO 2018 Ver más artículos publicados  Volver
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#BoliviaElectoral: Después del Evo Morales... ¿qué?. Repensar la democracia

La discusión política sobé qué sucedería en Bolivia después de que Evo Morales deje, eventualmente el poder junto con el Movimiento Al Socialismo (MAS) despierta la imaginación y la necesidad de llevar adelante una prospectiva política necesaria. Es fundamental sintetizar las lecciones ideológicas que resaltan en el sistema político boliviano durante los treinta y cinco años de democracia (1982-2017), reflexionando en torno a los aspectos más importantes del debate ideológico. Es ineludible encontrar cuáles son los aspectos principales de dicho debate ideológico que podrían ser utilizados para reorientar los liderazgos políticos alternativos al de Evo Morales, a objeto de tener un planteamiento fuerte respecto a cuáles serían estrategias electorales, de movilización y un mejor posicionamiento político respecto al conjunto del sistema partidos que debe reconstruirse para enfrentar las tendencias reeleccionistas del MAS.

Este ensayo prospectivo quiere destacar algunos problemas de la democracia y las encrucijadas, muchas veces irresueltas, del sistema político en Bolivia. ¿Cómo será posible reconstruir o descartar al Estado Plurinacional actualmente vigente? El corazón del régimen democrático representativo, por el momento todavía no ha sufrido grandes cambios, aunque se insista en una transición hacia una democracia étnica, directa o participativa. Si bien se aprobó una nueva Constitución Política en el año 2009, ésta continúa siendo en varios acápites un conjunto de planteamientos retóricos que nunca se cumplieron en la realidad, sobre todo por la existencia de una crisis institucional. Bolivia es un curioso ejemplo de Estado anómico, intentos nacionalizadores para centralizar las decisiones económicos y políticas, así como un tipo de democracia inestable, fuertemente inclinada hacia el regreso de la dictadura.

El MAS no pudo reestructurar el aparato estatal, ni prepararlo para una transformación profunda que responda a las principales exigencias de la Constitución. Por lo tanto, se observa claramente que el sistema democrático presenta una obsolescencia institucional que se manifiesta en la corrupción donde los funcionarios de alto rango y los técnicos responsables del diseño e implementación de las políticas públicas, carecen de una carrera como funcionarios públicos, caracterizada por la estabilidad y el profesionalismo.

Lo contrario a la obsolescencia es  la modernización institucional que equivale a la identificación de reglas de conducta claras, la capacidad de instalar unidades de análisis estratégico en cada ministerio y la posibilidad de desburocratizar las estructuras institucionales para facilitar la toma de decisiones pero utilizando la ley, con el fin de evitar que la arbitrariedad se propague, así como las amenazas de corrupción debido al uso indebido de fondos públicos. Los mensajes ideológicos en este ámbito deben ser precisos: se requiere instituciones fuertes, con capacidad de previsión y respuesta para resolver problemas del desarrollo concretos, sin utilizar la polarización ideológica de izquierda y derecha que perjudique la toma de decisiones, pues éstas deben ser sencillamente oportunas, con conocimiento y respetuosas del profesionalismo que predomine por encima del excesivo clientelismo.

Es primordial proteger el concepto y la práctica de la democracia representativa porque ésta continúa siendo el eje del sistema político, incluso pensando en que la democracia comunitaria y directa desde los sectores más desposeídos y populares es una enorme demanda sustentada en las bases de la sociedad civil. El hecho es que todos los sectores sociales siempre buscan mejorar la representatividad de la democracia y del sistema político.

En Bolivia, la democracia participativa se amplió a más espacios, como las Gobernaciones y los Gobiernos Municipales. Sin embargo, la democracia participativa muchas veces no funciona porque es presa fácil del corporativismo. Esto quiere decir que algunos grupos de poder e interés bien organizados y con dinero, dominan para el logro de sus demandas restringidas sin tener una visión nacional. Por otra parte, la organización de diferentes referéndums como el revocatorio de mandato, los referéndums de consulta sobre las autonomías y el referéndum del 21 de febrero de 2016 donde se cerró las puertas para reelección de Evo Morales, muestran que estos mecanismos de democracia directa no son fáciles de operar.

Toda consulta ciudadana, ya sea por medio de referendos y otros instrumentos, muchas veces no es vinculante. La democracia representativa es un complemento directo, necesario y viable junto con la democracia participativa y anti-elitista. Los liderazgos alternativos a Morales deben reivindicar, una vez más, la fortaleza de la democracia representativa que muchas veces está sometida a enormes vulneraciones. En términos ideológicos, es importante denunciar las vulneraciones a la representación política, sobre todo identificando los corporativismos nocivos que desacreditan a la democracia y evitan que los partidos políticos funcionen de manera más dinámica para mostrar que la representación siempre sea de carácter nacional y en beneficio de los intereses de toda Bolivia o de las grandes mayorías, antes de sucumbir a la presión de intereses egoístas y limitados de cualquier corporativismo, ya sea sindical, gremial o de algunas élites influyentes. En este caso, la élite sindical de los productores de hoja de coca ha resultado ser altamente amenazante, antidemocrática y transgresora.

El control del corporativismo tiene que ser manejado con suma cautela pues es una realidad política que tampoco podría ser vencida de inmediato. El corporativismo influye políticamente, ejerce presiones sistemáticas y tiene un poder financiero en las campañas electorales. Sin embargo, esto no significa que otro tipo de líderes democráticos no tengan la posibilidad de superar varios problemas y negociar con el corporativismo. En consecuencia, es recomendable obtener acuerdos de pequeña escala o de alcance medio sobre aspectos concretos respecto al pago de impuestos, respeto del medio ambiente y compromisos ecológicos con la minería cooperativista. Con los cocaleros, es importante negociar temas de seguridad ciudadana, reducción del crimen organizado vinculado a los narcóticos y la trata de personas, junto con la elaboración de una estrategia boliviana preliminar de posible legalización de las drogas y acciones informativas para discutir con mayor profundidad esta temática.

Los desafíos de un nuevo líder demócrata radican en la posibilidad de realizar una propuesta modernizante para la reforma del Estado, junto con el reforzamiento de planteamientos con alto contenido social. En el aspecto político-ideológico, esto exige que las alternativas a Evo Morales siempre se presenten ante los medios de comunicación y la opinión pública como partido de centro-izquierda, modernos y transformadores cuya ventaja comparativa respecto a los otros partidos consiste en sus habilidades para negociar, concertar y pactar en torno a:

a)     Una agenda electoral con el objetivo de difundir y seducir de manera más dominante en la estrategia de un país de productores que transforme el patrón de la estructura productiva, sobre la base de una propuesta económica menos paternalista y más afincada en una transformación educativa y de renovación universitaria, es decir, hacer énfasis en una economía basada en los conocimientos.

b)  Proyectos de gobernabilidad para garantizar la estabilidad del sistema político.

c) Soluciones y políticas públicas rescatables propuestas por el mismo MAS pero explicitando que Evo Morales ha fracasado frente a los corporativismos que vienen de los campesinos cocaleros, de los mineros cooperativistas y de otros grupos gremiales o empresariales que vulneran la democracia representativa.

d) Las decisiones de un líder que antepone los intereses de la Nación boliviana por encima de previsiones personalistas. Un nuevo líder democrático debe reforzar su imagen como un reformador audaz, negociador y globalizado, con alto sentido de responsabilidad social y capaz de articular coyunturas políticas que exijan la consolidación de un centro político sin polarización, en beneficio de un liderazgo que puede renunciar a sus ambiciones personales para transmitir un tipo de liderazgo de mediación, consenso y construcción de escenarios de equilibrio sin exclusiones.

e) El impulso de un plan definitivo para superar la obsolescencia institucional, especialmente en la Policía boliviana y todo el Poder Judicial, dos ámbitos donde impera la corrupción y se reproduce la inseguridad ciudadana que daña el sistema democrático y el Estado de Derecho.

Las alternativas a Evo Morales y el MAS tienen que ser vistas como nuevos líderes estratégicos de centro-izquierda. Esto quiere decir que una nueva opción no se arriesgue a ser una oposición dura contra el MAS, ni tampoco se convierta en una fuerza de oposición desleal al sistema democrático para forzar su quiebra. La capacidad de ser un líder estratégico se expresa en saber cómo jugar sus posibilidades de acceder al poder político sin desesperación y sabiendo cómo cuidarse las espaldas.

Es fundamental trabajar en un perfil que renuncie a sus comodidades, que fácilmente obtiene conocimiento y puede mejorar las políticas de Evo Morales, aunque dentro de los marcos difíciles de una estructura estatal que deje de intervenir en grandes sectores de la economía. Una nueva alternativa electoral, requiere de un partido que reconoce varios aspectos rescatables como los resultados positivos en los indicadores de estabilidad macroeconómica, el funcionamiento de Impuestos Nacionales, del Banco Central de Bolivia, de la Aduana en forma global y de una economía que se abre otra vez a la inversión extranjera directa.

Por lo tanto, las claves ideológicas de un líder estratégico y nacional alternativo, deben expresarse en su habilidad para pactar con otros partidos de oposición y con los actores sociales de hoy (no de ayer), acercarse al pueblo sin tácticas clientelares de corto plazo, salir a buscarlo y ser parte de los estratos populares, interactuando con la gente y su vivencia cotidiana.

Evo Morales puede ser vencido si se presenta un partido político que pueda explotar los criterios de gobernabilidad política y democrática, entendida como aquel sistema basado en el criterio de orden político. Una de las paradojas de la democracia boliviana consiste en aquel vaivén que va de la superación de todo tipo de exclusiones, hacia la aceptación de presiones, demandas y conflictos que son sumamente desestabilizadores y amenazan la destrucción del mismo sistema democrático.

El mensaje ideológico que debe asumir un nuevo líder gira en torno a la necesidad de construir y proteger el orden político, imaginando formas de control de la ingobernabilidad y proponiendo la negociación para desbaratar los conflictos más perjudiciales que con el pretexto de la participación democrática, buscan diseminar la anomia política.

El nuevo líder tiene que considerar la construcción de un centro equilibrador sobre la base del impulso de la modernidad política como criterio ideológico para rescatar la democracia representativa, pero desde la identidad de centro-izquierda. Construir un sistema político que domestique los problemas de ingobernabilidad, pero no desde un modelo teórico-retórico, sino asumiendo algunos riesgos sobre cómo manejar la presión de los intereses y actores corporativos, cómo gobernarlos, cómo actuar dentro de un sistema político que sobrevive a pesar de la influencia de los actores corporativistas, puesto que éstos no van a desaparecer.

En este sentido, el liderazgo de oposición tiene que agregar un perfil de mayor agresividad a su fuerza de atracción social que combine con una imagen que sabe cómo poner en práctica una serie de planteamientos. Un hombre de acción y experiencia pero también más agresivo por la audacia para pensar un centro equilibrador que salvaguarde el orden político-democrático.

El camino de centro equilibrador no es una estrategia en sí, sino la posibilidad de pensar en un escenario político donde el líder de la democracia representativa recuperada, se presente como el partido que articula un triángulo de pactos con tres puntas: democracia, economía eficiente inserta en la globalización y nacionalismo, evitando toda polarización que acaba con cualquier posibilidad de desarrollo. En un escenario de centro, el Estado Plurinacional puede ser complementado con la necesaria modernización institucional. Este abordaje debe ayudar a profundizar la visión de país con un enfoque de articulación del triángulo de tres puntas.

La noción de gobernabilidad democrática basada en pactos con los actores de hoy, implica que una nueva opción democrática tome el liderazgo en tres niveles:

a)     Primero, ser visto claramente como un partido que destaca porque es una alternativa política con una estrategia de alianzas específica, cuyo objetivo sea convertirse en el contrapeso que grandes sectores de la población están esperando ver frente al régimen de Evo Morales.

b)    Segundo, la política de pactos debe ir más allá de las fuerzas aliadas y contemplar, inclusive, acuerdos con los adversarios, por ejemplo con el propio MAS, en una primera instancia.

c)     Tercero, tiene que relacionarse con diferentes movimientos sociales y grupos corporativos, incorporándolos en un mapa de acuerdos con las fuerzas sociales que se han empoderado y, en la actualidad, son un obstáculo para la reconstitución de los partidos políticos. La estrategia de alianzas exige que un nuevo líder alternativo logre imaginar un modus vivendi con los movimientos sociales corporativistas, pero al margen prebendas destructivas y nocivas para reconstruir la institucionalidad del Estado.

Por último, la alternativa a Evo tiene que tender puentes y no pensar ingenuamente que se va a reemplazar la Bolivia pre-moderna por otra impecablemente pos-moderna. Esto también sería parte de un escenario político que reconozca lo viable en el país, es decir, armar una visión con la pre-modernidad y la defensa del orden democrático que implique su modernización en los espacios que sean susceptibles a esta influencia. Encontrar la utilidad política y plantear una serie de fusiones o transformaciones progresivas, exige priorizar los puntos más importantes para contribuir a la transformación del presente, en función de una necesaria renovación ideológica. La izquierda extremista e indianista en Bolivia han fracasado pero, probablemente, la democracia representativa siga viva aunque a la cabeza de un nuevo líder capaz de pelear a muerte por un nuevo rumbo.

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