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Fernando Gonzalo
Tiempos fatídicos
Fernando Gonzalo
13 DICIEMBRE 2017 Ver más artículos publicados  Volver
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Tiempos fatídicos

“Es increíble que la legalidad republicana haya permitido que se presentara como candidato….no quiero decir que necesariamente terminará la democracia  venezolana ,  aunque hay signos alarmantes de que tal vez pudiese ocurrir.”

Alejandro Rossi, El Universal de México,  29 de Noviembre de 1998

Lo fatídico es lo que pronostica el porvenir.  Aquellos días, antes de las elecciones de 1998, en Venezuela los días eran fatídicos.... pero algún tiempo antes ya se había estado cocinando el potaje en que se ahogaría la democracia.

Me he vuelto a encontrar con dos libros que, en aquellos años, condensaron la preocupación de círculos muy calificados, de la intelectualidad local y continental, sobre lo que estaba sucediendo en nuestro país.  El primero recoge las intervenciones producidas en el seminario "Desafíos y Beneficios Sociales de la Modernización Económica" (DyBSME), celebrado en Caracas en febrero de 1995.  Ese seminario fue auspiciado por el Instituto Republicano Internacional de los Estados Unidos y por la Fundación Pensamiento y Acción de Venezuela.  El segundo libro contiéne las ponencias presentadas en el foro "Venezuela, Desafíos y Propuestas"(VDyP) celebrado, en 1998, en la Universidad Católica Andrés Bello con la colaboración de la Cátedra UNESCO de Filosofía.  Es importante destacar que ambos encuentros se suceden durante la segunda presidencia de Rafael Caldera (1994-1998) cuando ya se sentían, muy palpablemente, los efectos políticos que se habían estado derivando del intento de golpe de estado del Tte. Coronel Hugo Chávez, de febrero de 1992.  Esos efectos y sus causas trataré de resumir, mas adelante, con la ayuda del estupendo libro “El Poder y el Delirio” (2008) de Enrique Krauze.

Antes debo llamar la atención a la temática y participantes, en ambos encuentros antes mencionados, por cuanto (temáticas y participantes) son elementos que apuntan a la seriedad de la coyuntura política, económica y social de aquel momento.

El temario del seminario de 1995, se podría resumir en: 1) Política Anti-inflacionaria, 2) Reforma Impositiva y Fiscal,  3) Modernización del Sistema de  Seguridad Social,   4) Privatización y Desregulación,  5) Apertura y Reforma de la Industria Petrolera  y   6) Modernización como estrategia para superar la pobreza.  Participaron, entre otros, especialistas y actores en políticas públicas tales como: Martin Krause, Jorge Quiroga, José Toro Hardy, Otto Reich, Gerver Torres, Eduardo Fernández, Maxim Ross, Peter Byrne, Pedro Salom Power y Alberto Quiros Corradi.

Como lo anticipa el propio nombre dado al seminario, en cada tema de los mencionados y en las conclusiones, se hace énfasis en la necesidad de una “Modernización Económica” orientada al logro de  “Beneficios Sociales”.  Se apunta a que “aunque el  modelo rentista colapsó, aún continua una mentalidad rentista que hace mucho daño”.  Por contraposición a ese modelo, allí se plantea una economía moderna con fundamento principalmente en la disciplina fiscal, en una política monetaria restrictiva, en la liberalización de precios y salarios (para estimular la producción y así bajar precios de algunos artículos), en la reforma comercial y en la  financiera, en la reforma de sectores básicos como la educación y la salud y la privatización de empresas impropias del Estado.  En este último aspecto, por ejemplo, se destacan tendencias mundiales que se han demostrado beneficiosas; el año anterior -1994- se había batido el record mundial de venta de activos públicos por 60.000 millones de dólares y unas 15.000 empresas (hoteles, plantas cementeras, teléfonos, puertos, agua, electricidad, fondos de pensiones etc.).  Ese 1994, Venezuela había perdido, en empresas del estado,  100.000 millones de bolívares       ( 720 millones de dólares ) equivalentes a lo gastado en educación.

La necesidad y ventajas del resto de estas propuestas fueron prolijamente descritas como consustanciales a la indispensable modernización que haría viable la inserción nuestra en la economía global con el consiguiente beneficio social de las mayorías.

En el foro de 1998, “Venezuela Desafíos y Propuestas” los temas giraron en torno a la superación de la pobreza, la convivencia y la inevitable globalización.  Participaron igualmente especialistas comprometidos, tales como; el Superior General de los Jesuitas Rev. P. Kolvenbach D.J., Luis Ugalde, Max Roemer, Elías Pino, Carlota Pérez, Massimo Desiato, Mikel de Viana, Luis Pedro España y Guy Sorman.

Allí se pusieron en evidencia los peligros de la globalización en cuanto a la superación de la pobreza y la necesidad de “rescatar el Estado para potenciar la mayoría de la población...se juega la competitividad nacional, el empleo, la ciudadanía y también la gobernabilidad”.  Igualmente se destacaron aspectos positivos, en los casos de países como Corea del Sur y la India, los cuales con inversiones extranjeras y técnicas occidentales, en menos de 5 décadas avanzaron en grande en la superación de la pobreza…”también en el Chile de las reformas económicas”. Aquí, entre paréntesis, es conveniente apuntar el paradójico  paralelismo y la coincidencia de la mayoría de las propuestas de estos dos encuentros con el satanizado “paquete” de medidas económicas de los “IESA boys” (jóvenes economistas) del segundo gobierno de CAP y con el cual se quiso justificar el “Caracazo”.  Desde el “paquete”  (1989),  hasta el segundo de estos encuentros, habían transcurrido sólo 9 años.

Regresando al tema de la superación de la pobreza, dice Luis Pedro España que Venezuela, fue hasta la década de los 80, un evidente ejemplo de éxitos en ese campo, aún cuando la caída del ingreso nacional en los últimos 4 lustros (1980-1998) había sido muy grande.  Casualmente, en ese mismo sentido, hace pocos días en Prodavinci,  Lorenzo González Casas ha publicado parte de una línea de investigación que lleva adelante la Universidad Simón Bolívar (USB) sobre la modernidad venezolana dentro de la cual se realizaron, en beneficio de las mayorías, “grandes obras de infraestructura, educación, vivienda y salud….la expectativa de vida al nacer ascendió de 38 (década de 1930) a  75 años en tiempos recientes”.  Este valioso trabajo, que ilustra esos logros, merece mucha atención y espacio que aquí no podemos darle.

Dos semanas después de la toma de posesión de Carlos Andrés Pérez (1989) se decretó el alza del precio de la gasolina (5 centavos de dólar) y luego por tres días hubo saqueos de tiendas de comestibles y almacenes de electrodomésticos. A eso se llamó el “Caracazo”.  Según Teodoro Petkoff hubo 277 muertos.   Según otros, el caracazo había sido organizado por Fidel Castro (invitado a la toma de posesión) y por sus agentes locales.  Moisés Naím ha dicho que “ese día cayó Pérez y con él la democracia.  Desde aquel momento diversos sectores atacaron sostenidamente al gobierno…especialmente a los políticos y “solapadamente a la democracia”.  Desde hacia ya tiempo, según Naim “se fue abriendo un silogismo: Venezuela es un país rico, yo soy pobre, alguien se está robando mi dinero”.  En su libro Enrique Krauze dice que en la ofensiva participaban los de derecha y los de izquierda (Uslar Pietri y Cabrujas)  y el fiscal general Escobar Salom, Juan Liscano, Rafael Caldera y los medios de comunicación.  Entonces en una madrugada de febrero del 92 se produjo el frustrado golpe de Chávez.  Habían pasado 30 años desde los intentos de golpe dirigidos desde Cuba, -el carupanazo y el portenazo- contra el gobierno de Rómulo Betancourt.  Luego del fallido golpe de Tte. Coronel y más de 100 muertos -según medios de comunicación-, se materializó la confabulación para el enjuiciamiento de Pérez y su renuncia.

En diciembre de 1993 Caldera ganó las elecciones.  Había renunciado a su partido (Copei)  cuando se le negó la nominación y montado en la ola de la anti-política logró reunir una muy heterogénea coalición que popularmente se llamó “el chiripero”.  Poco tiempo después Caldera, con la aprobación de muchos sectores, firmó el sobreseimiento del Tte. Coronel Hugo Chávez para que saliera de la cárcel. Según la medida (el sobreseimiento) el golpista no había cometido ningún delito. Es por eso seguramente, ante tamaño absurdo, que Alejandro Rossi dijese: “es increíble que la legalidad republicana haya permitido que (Chávez) se presentara como candidato” a las elecciones de 1998 y que, en su opinión,  esos eran “signos  alarmantes” contra la vida de la democracia venezolana.

Aquellos eran  los tiempos fatídicos…. antes de que llegaran los golpistas al poder.

 

 

 

 

 

 

 

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