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Arturo Garcia Portillo
#MexicoElectoral: el PAN ante la encrucijada presidencial
Arturo García Portillo
15 JUNIO 2017 Ver más artículos publicados  Volver
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La elecciones locales del domingo 4 de junio ya han arrojado resultados oficiales y ello ha cambiado las condiciones der la competencia rumbo a la elección presidencial del próximo año. Aunque aún algunos de estos resultados serán recurridos en tribunales, el tema da para mucho y hoy quisiera dedicar estas líneas a analizar la situación del PAN, que es muy compleja.

En primer lugar, el PAN ha perdido el “momento” que había ganado con los espectaculares triunfos del año pasado, en que prácticamente borró al PRI del mapa y se perfilaba como el partido a vencer en la presidenciales vendieras. Eso ya no es así. EL PRI regresó a la competencia, eso es un hecho, y aun cuando sus simpatías duras han disminuido y tiene fuerte rechazo sobre todo por el tema de corrupción,  también conserva muchas fortalezas por el hecho de ser partido en el poder, una larga historia en la operación de campañas, y muchos dirigentes con indudables habilidades para la estrategia.

Coahuila y Edomex, aunque con violaciones a la ley, excesos, abusos y un fraude real, también ejecutaron de modo magistral un mucho mejor planteamiento estratégico que sus adversarios, en particular para mantener atomizado el voto opositor, al inflar candidatos normalmente débiles, infiltrar partidos, deshacerse de sus notas negativas, y desde luego la quirúrgica operación territorial. Supongamos que el PRI postule a un candidato “no tradicional” con una imagen relativamente limpia y estaría de lleno en la pelea presidencial. El hecho es que la competencia arranca a tercios.

El presidente nacional del PAN, Ricardo Anaya, aún antes de que cerraran las casillas en uno de los estados, se apresuró a anunciar un triunfo contundente del PAN. “Ganamos tres de los cuatro estados”. Contado así suena muy bonito. Al final, en este momento y al margen de los serios señalamientos de fraude que se ventilarán en tribunales, hay triunfo en dos de los cuatro estados, o en una de tres gubernaturas. Es un hecho que el PAN pierde al menos 5 puntos de ventaja en Coahuila en las ultimas dos semanas, y pierde la batalla de estrategia de principio a fin. En Edomex pasa del primero al cuarto lugar y obtiene el peor resultado en 25 años en la entidad con mas electores del país,  pierde de calle la batalla estratégica y exhibe una operación de las peores que se han visto en años a cualquier partido mexicano. En Veracruz gana muchos municipios pequeños, pero no así en 8 de los diez mas poblados. Estos son hechos.

Con este cuarto lugar en Edomex, y el porcentaje similar de intención de voto que tiene en DF y en Jalisco, que son los estados 1,2 y 4 con mas población electoral en el padrón del país, casi un tercio del total nacional, el PAN acusa hoy una enorme debilidad para competir seriamente por la presidencia de la república.

Las causas.

Con los datos anteriores, no es nada de extrañar que Margarita Zavala, aspirante a la candidatura presidencial, haya criticado duramente a Ricardo Anaya por los resultados, en particular Edomex. Hubo expresiones de molestia por “ventilar públicamente las diferencias”, por “mostrarnos divididos”, y unos mas moderados solo dijeron que no le faltaba razón pero que no había sido el momento oportuno ni ella quien debería decirlo. Pero criticar a Margarita Zavala por sus declaraciones suena a la actitud de quienes lo único que les preocupa es “el qué dirán”, las apariencias, a los que les parece “de mal gusto” que se ventilen públicamente los errores. Nulo sentido de autocrítica.

Otro problema es que Ricardo Anaya es aspirante a la candidatura presidencial. Si hubiera logrado un buen resultado en Edomex hoy seria muy difícil impedirlo. Al estar en esa condición tiene varios problemas. Uno, que al no reconoce ser aspirante a la candidatura presidencial causa mucha molestia en los simpatizantes de los aspirantes reconocidos, porque lo ven como una burla. Segundo, que  juega un papel de “juez y parte”, porque los organismos que dirige van a decidir  hacer alianzas o no, elegir el método de selección del candidato, el uso de la pauta publicitaria que hasta ahora solo ha servido para su propia promoción, su vinculación jerárquica con la estructura directiva nacional, el acceder al padrón del partido, las posibilidades de comunicarse con sus militantes. En suma, la percepción de que usa los recursos del PAN para si mismo, y no para la institución. Y no ejercer el papel que le corresponde, para el que fue electo, que es el de unir y conducir a todos.

Ya se ha tomado como una especie de mantra, un axioma panista, que “el PAN dividido no gana”.  El asunto es que el mayor peso para que ello suceda es justamente de los dirigentes. Tanto el presidente nacional, como los estatales, deben de estar convocando constantemente a los lideres del partido a estar sentados en la mesa, atender su inquietudes, tomar medidas, ofrecer condiciones equitativas. Y eventualmente buscar la construcción de acuerdos. Prácticamente todas las candidaturas importantes decididas desde el año pasado a este se han resuelto “por consenso”. A veces un “consenso” forzado o impuesto en alguna medida, pero al fin en condiciones razonables de unidad. Y nada de eso esta ocurriendo en el nivel nacional, y se está posponiendo abordar el tema. Preveo que puede terminar ocurriendo que el dirigente nacional sea desplazado, en los hechos, por el poderos grupo de gobernadores, que ya sumaran 12, para impulsar el acuerdo en la candidatura presidencial, mediante mecanismos razonables de competitividad, perfiles para la competencia e inclusión.

Otro tema del que también es responsable la dirigencia nacional, es su debilidad institucional, como maquinaria, como estructura. Pocos saben, aunque está a al vista, que el organismo nacional de elecciones del PAN es casi inexistente, muy pequeño y posee poco presupuesto. Hay muy pocos cuadros preparados para ser gerentes de campaña, no digamos otras áreas mas especializadas. Hace varios años que no se afilia nadie al partido, el proceso está cerrado. Hace años que no se imparten cursos. Toda la comunicación es para las ruedas de prensa del presidente, no se tiene y no se ha trabajado una estructura territorial que llegue a los lugares mas apartados, y muestra de ello es la falta de cobertura en las mesas de votación en las elecciones. Parte del problema del PAN en Coahuila es que no tienen mas del 30% de las actas de la jornada, porque no hubo gente que las cuidara. Algo parecido ocurrió en Edomex.

Y finalmente, la estrategia. Las preguntas son muchas: ¿cómo se va a impedir la infiltración del PRI al PAN, y en consecuencia evitar el debilitamiento desde adentro para que el PAN No sea el rival de López Obrador sino ellos? ¿Cuál es el tema que el PAN quiere debatir en la campaña presidencial y como ser creíbles en ese mensaje? ¿Cómo evitar que el PRI torpedee una alianza opositora, o impidiéndolo, cómo ser competitivos aun sin una alianza? ¿Cuándo va decidir su candidato presidencial? Porque si espera a los tiempos legales, que serán en enero de 2018, quizá se mueva un mes mas, los competidores le van a sacar tanta ventaja de arranque que será imposible alcanzarlos.

El PAN tiene muchas fortalezas para pensar seriamente en regresar a la presidencia de la república en 2018, como ya fue del año 2000 al 2012.  Pero debe resolver un panorama estratégico muy complejo. El proceso exhibirá la mezquindad o la grandeza de sus dirigentes, su inteligencia o su soberbia. Esperemos que el resultado quede del lado positivo de la ecuación. 

 

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