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Carmen Beatriz Fernández
#UKelectoral: encuestas, liderazgo y la venganza del Brexit
Carmen Beatriz Fernandez
09 JUNIO 2017 Ver más artículos publicados  Volver
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#UKelectoral: encuestas, liderazgo y la venganza del Brexit

Supongamos que estamos a finales del mes de marzo de este año. Supongamos que usted está al frente del partido de gobierno. Supongamos que a su mesa llega la última encuesta, que muestra que su partido es fortísimo, que no se veía tan sólido desde el año 2010, y que casi 20 puntos le separan de sus adversarios históricos, que lucen hundidos. Supongamos que usted tiene una mayoría parlamentaria pero juzga ésta como una oportunidad única para tener más liderazgo ante los retos por venir. Entonces usted sorprende al mundo y dice algo como: “Elevaré una moción a la Cámara de los Comunes convocando un adelanto electoral para el 8 de junio". A fin de cuentas… ¿qué podría cambiar en dos meses?.

Y es aquí donde reside el mayor error que pudo cometer en su vida Theresa May. Porque en dos meses puede cambiar todo. Y todo cambió.

La encuesta de YouGov aseguraba en marzo 2017 que existían 19 puntos de distancia entre Conservadores y Laboristas. Otra encuesta de similar fecha de campo aseguraba que el líder laborista James Corbyn era tan impopular entre los adultos británicos como Donald Trump, alrededor de 60% de rechazo (GfK, marzo 2017).

Los 20 puntos que mostraban las encuestas hace 70 días se convirtieron ayer en apenas dos puntos de ventaja en el voto nacional. Los conservadores perdieron la mayoría absoluta y 12 escaños, los laboristas ganaron 29 sillas en el Parlamento, algunos arrebatados a los laboristas, pero la mayoría al Partido Nacional Escocés, que tambien sufrió una derrota importante. A días de iniciarse las negociaciones por la salida de Europa, hoy los británicos se entrentan con un “hung parliament”,  término peculiar que se usa para referirse a esa situación parlamentaria en la que constituir gobierno se dificulta por no haber logrado ningún partido la mayoría absoluta. No existía el término equivalente en español, pero en España vimos el año pasado con claridad los que significaba tener un “parlamento ahorcado”.

Y es que si bien las mediciones de opinion pública son herramientas de uso cotidiano para cualquier politico, insustituibles para aliviar el muy humano desconcierto por el futuro desconocido, no son predictores. En escenarios estables las tendencias se mantienen y pueden hacerse proyecciones: se trazan dos puntos, a partir de dos momentos particulares, los puntos se unen y obtenemos una tendencia. Nos creemos entonces dueños del futuro y predecimos.

Sin embargo, el otrora muy estable sistema político británico dejó de serlo. Entró hace meses ya en una fase turbulenta. La victoria del Brexit y el referéndum escocés fueron hitos que actuaron como detonantes. En situaciones de inestabilidad político-electoral la situación puede cambiar sustancialmente, y con frecuencia lo hace. Porque lo que no dice con claridad ninguna encuesta es cuándo hay un giro notable, cuando emerge un liderazgo, cuándo un golpe de timón que hace que la tendencia que venía se quiebre y arroje cambios significativos, en tiempos muy breves. Con frecuencia se olvida que la demoscopia es un instrumento para servir al liderazgo, no sólo para que éste la siga.

A menudo los giros o puntos de inflexión son impredecibles y dependen de mínimos factores, cuya ocurrencia desencadena una serie de eventos de consecuencias significativas: una cuña o spot publicitario de alto impacto, o un acto simbólico impresionante, pueden cambiar significativamente la decisión de voto y revertir tendencias. En la elección de ayer ocurrieron ambas cosas. Los atentados londinenses de la semana anterior a la elección introdujeron por la fuerza de los hechos los temas terrorismo y seguridad en la agenda electoral. Ello podría haber en teoría beneficiado a la Primera Ministra y sus propuestas, de no ser por su ya muy erosionada credibilidad.Una canción que unía los discursos de la primera ministra Theresa May con la letra "She's a liar, liar" se convirtió en la canción más descargada de iTunes en el Reino Unido. La canta Captain Ska y tuvo casi 3 millones de views en su canal oficial. Ningún spot oficial de la campaña alcanzó tal nivel de audiencia.

Hoy el electorado británico es volátil y tiene al menos tres brechas bien marcadas: una de género: mujeres, otra generacional: jóvenes y una tercera geográfica: Escocia. May salió a hacer campaña en los distritos donde más se competía por el voto laborista ignorando estas tres brechas, a sabiendas de que en el sistema electoral británico premia al ganador. Se equivocó.

Quizás uno de los elementos más significativos de esta contienda es que tras el triunfo del Brexit, un 48% del electorado, el del europeísmo británico, se quedó sin opciones claras. Ni May ni Corbyn les representaban. Ayer Corbyn, sin embargo, logró conquistar a las mujeres, a los jóvenes y a los escoceses. ¿Es este un apoyo duradero? Muy probablemente no. El elector que hace un año votó contra el Brexit se volcó esta vez a apoyar a Jeremy Corbyn, pero lo hizo por razones muy distintas.

En cuanto a volatilidad británica, me temo que lo mejor puede estar aún por verse…

Este artículo fue originalmente publicado por El Español

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