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Fernando Gonzalo
Las gríngolas del dogma
Fernando Gonzalo
30 MARZO 2017 Ver más artículos publicados  Volver
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Las gríngolas del dogma

"El marxismo es un elemento esencial del opio de los intelectuales porque su doctrina de la inevitabilidad histórica lo aísla de poder ser rectificado por algo tan trivial como la realidad de los hechos" . 

Raymond Aron (1905-1983)

 

El socialismo real (comunismo en la antigua Unión Soviética y otros países), en sus diversas manifestaciones temporales, ha sido una prueba testimonial rotunda de que las ideologías extremistas son una forma de encubrimiento falaz de la realidad.

En 1955 en Milán, con ocasión del encuentro sobre el “Futuro de la Libertad”, organizado por el Congreso por la Libertad de la Cultura, se evidenció un consenso muy amplio sobre el carácter patológico de las ideologías extremistas y que ya se detectaba “una convergencia entre las ideologías tradicionalmente antagónicas” del nazismo y el comunismo.

Los antecedentes de “la ideología como fuente de error se encuentran en el Novum Organum  de Bacon,…así como en la filosofía crítica de la Ilustración (Holbach, Helvétius)”.  Paradójicamente, con posterioridad, Marx declara que “la ideología es una forma falsa de conciencia”, al referirse a la alienación de la clase obrera en el sistema capitalista.  Otros como Daniel Bell (1919-2011) y hasta Herbert Marcuse (1898-1979) aportan interesantes juicios críticos sobre la ideología y la realidad.

Según algunos entendidos, la ideología parece poner de lado la conciencia con lo cual desaparece el sentido de culpa.  Sin sentimiento de culpa no se facilita la rectificación.  En esa circunstancia se produce en la persona una deshumanización que va más allá de la soberbia.  Es el estado propicio para la aparición del “mal moral” que es la no rectificación y sus consecuencias. No se trata solamente de la transgresión de una pauta de convivencia social, sino que también constituye la auto marginación del individuo o del grupo (que no rectifica) de la comunidad a la que pertenece.  En el mejor de los casos, procedería intentar la rehabilitación de quien no ha querido rectificar….pero eso es improbable, porque como decía Julio Cortázar “la rehabilitación sólo es posible alterándose” y la ideología marxista es esencialmente inflexible.

La historia de las ideologías y sus consecuencias es un tema muy interesante que debemos apartar por el momento. A ese respecto, ahora, solo vamos a tocar el caso de Venezuela.

La “Escuela Superior Ñico López, del Partido Comunista de Cuba” fue fundada el 2 de Diciembre de 1960, “por el propio Comandante en Jefe Fidel Castro”.  Su principal cometido: “divulgar los objetivos de la ideología marxista-leninista entre todos los cuadros y activistas de todas las organizaciones revolucionarias…”  Allí, a lo largo de más de 55 años, se han acuñado dogmas y consignas y se han aprendido discursos (material para encadenarse en televisión), pero no se ha logrado formar un solo líder.  Lo que sí es cierto, es que han egresado  muchos ciegos seguidores del dogma y del comandante, incapaces de apartarse un centímetro de las tesis marxistas.  Allí, en esa escuela estudió, en 1986 y 1987, Nicolás Maduro.

Un amigo colombiano de la infancia de Maduro, Israel Silva Garnizo, publicó (19/3/13), en  un periódico de su país, fotografías de cuando ellos estudiaron juntos en la escuela “Ñico López” en La Habana.  Son varios los testimonios de esa experiencia.  Entre otros el de Carlos Alberto Montaner, quien ha escrito que fue Maduro el que, trabajando desde ese entonces para la inteligencia castrista, organizó los primeros contactos entre Hugo Chávez y los hermanos Castro.

Se especula (no hay cifras confiables) que son más de mil, los extranjeros egresados de la escuela de adoctrinamiento de Cuba, que han regresado a sus países.  Tal es el caso, nada más y nada menos, de quien ejerce el control de las elecciones en Venezuela,  la  Presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) , la señora Tibisay Lucena.  También es un exalumno de esa escuela, el señor Elías Jaua, alto jerarca del régimen chavista. Desafortunadamente, la lista de los egresados de “Ñico  López” no parece estar disponible.

Parece de Perogrullo decir que el propósito de inoculación de la ideología marxista leninista ha sido una empresa capital, dirigida desde Cuba,  en el intento de dominación del castrismo sobre  América Latina. Además del servicio de adoctrinamiento en la isla, este proyecto se ha llevado adelante, por ejemplo, en el caso de Venezuela,  mediante el importante envío de fichas disfrazadas, en “programas de asistencia  y solidaridad revolucionaria”.  En ese sentido, me permito relatar una anécdota personal,  sobre la cual escribí en su momento (2013) lo siguiente:

“Mi nieta Sofía juega en el equipo de Volibol de su colegio. El sábado fui a llevarla  a  un juego de semifinales contra otro colegio en la sede del Liceo Caracas, en El Paraíso. Fue una experiencia impresionante.  Desde la entrada del Liceo, mucha basura en el piso y casi en cada pared un mural con la figura del comandante eterno, del Che Guevara, de Evo, de Lula, de Daniel Ortega....imágenes acompañadas de frases alusivas a la patria socialista. En torno a la cancha de juego no había tribuna ni cosa perecida donde sentarse.  Allí cerca, en una silla a punto de romperse estaba sentado, cruzando la pierna, un hombre flaco, con medias y en chancletas.  Le pregunté donde había conseguido su silla y me dijo: "caballero yo ya le consigo una".  Regresó con una silla igualmente enclenque y en ella pude sentarme. Durante el partido conversamos sobre el Liceo, su estado de abandono y entre otras cosas, con marcado acento cubano, me dijo: "aquí somos 18 profesores, casi todos de La Habana, dos de Santiago y yo de Pinar del Rio.....en otros liceos somos entre 12 y 15".

En términos históricos el tema de las ideologías es sumamente interesante, pero, para lo que a nosotros nos interesa hoy en Venezuela, es bueno subrayar la sentencia de Raymond Aron según la cual la ideología castro-comunista impide la rectificaciónNi siquiera la realidad de los hechos logra echar luz sobre la necesidad de rectificar los errores cometidos.  El dogma se ha atragantado en la garganta de Venezuela.  Los alumnos de “Ñico López gobiernan nuestro país bajo la consigna, aprendida,  que lo dice todo: “Patria o Muerte, Venceremos”. 

Ante tan real incapacidad para reconocer el fracaso,  cabe entonces que los demócratas venezolanos y la comunidad internacional, nos preguntemos, ahora mismo, sobre qué posición asumir ante un interlocutor, en el poder, que es ciego, sordo y mucho más.

 

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