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Jose Rafael Vilar
La incorreción del discurso «políticamente correcto»
José Rafael Vilar
13 FEBRERO 2017 Ver más artículos publicados  Volver
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La incorreción del discurso «políticamente correcto»

«Por hipocresía llaman al negro, moreno; trato a la usura; a la putería, casa; al barbero, sastre de barbas y al mozo de mulas, gentilhombre del camino.» [Francisco de Quevedo]

«La corrección política o lo políticamente correcto es un concepto utilizado para describir lenguaje, ideas políticas o comportamientos con los que se procura minimizar la posibilidad de ofensa hacia grupos étnicos, culturales o religiosos. El término se aplica también en un sentido más amplio para describir la afiliación con la ortodoxia política o cultural; en forma similar, describe aquello que podría causar ofensa o ser rechazado por la ortodoxia política o cultural de un determinado grupo.» [Wikipedia. Corrección política.]

Aunque la «corrección política» es tan vieja manipulación del lenguaje como la cultura —Gorgias de Leontinos [s. V a.d.C] mencionaba que: “La palabra es un gran soberano, que con pequeñísimo y sumamente insignificante cuerpo lleva a cabo divinísimas obras”— (Escandell Vidal, M.V. et al.: El lenguaje humano, p. 48), el concepto —y su término— se popularizó en las décadas de 1970 y 1980 bajo el supuesto de que su empleo promovería la igualdad de todas las personas y grupos sin importar distingos ya sea por raza —una “mala palabra” para el discurso “correctamente político”—, cultura, religión, género u orientación sexual.

Lenguaje PC

«Pero hay que tener cuidado de no caer en un puro ejercicio cosmético, en definitiva gatopardismo funcional al statu quo.» [Marcelo Colussi: “Lo políticamente correcto.”]

Aunque pudiera ser muy extenso, a los fines de lo que necesitamos resumiré y simplificaré la sustentación.

No hay dudas que el empleo de un lenguaje políticamente correcto —o lenguaje PC, como también se le conoce— tiene, sobre todo a primera vista, un efecto muy loable: La protección de los débiles, la eliminación de las marginaciones —cualesquiera éstas sean—, la defensa de las víctimas, la adhesión a la ética, el respeto de las minorías —marginadas o no y con independencia de su nivel de presencia— y de la diversidad cultural, religiosa, ideológica y de preferencias sexuales. (Espero no haber incurrido en ninguna incorrección política al mencionarlos.)

Sin embargo, no siempre —casi nunca— lo aparente es lo cierto. Tras todo lo loable de sus propósitos —a lo que de plano me adhiero—, quienes usufructúan un pretendido “liderazgo” de su empleo esconden una creciente manipulación del lenguaje: palabras prohibidas, frases obligatorias, mantras impuestos —más allá de cualquier absurdo, como el Patria o muerte castrista (remake del Libertad o muerte de las luchas independentistas para posicionar que “la Revolución Cubana era Patria y los demás no lo era”) devino en el Socialismo o muerte chavista que saltó a otros países de la ALBA, una incongruencia si se analiza cuán “socialistas” han sido las economías del grupo—,'barbarismos y neologismos, en el mejor de los casos circunloquios —incluido la versión actualizada de los significados invertidos del newspeak novelado/denunciado por Orwell—, la mayoría ciertamente eufemismos que conllevan una verdadera y antidemocrática imposición ideológica a través de exageradas —o falsas— victimizaciones, muchas veces de muy activos grupos de presión o minorías militantes.

«La corrección política ha consistido […] en "poner nombres o cambiarlos" mediante la utilización de eufemismos y misnomers (nombres inapropiados o incorrectos, aclaración mía), "nombres o apelativos engañosos", y tiene antecedentes en conformismos "impuestos por grupos de presión que exigían acatamiento a determinados valores o definiciones". En ese sentido, "puede ser vista como una nueva forma de ortodoxia" que no impone ninguna autoridad ni está amparada por ninguna ideología específica; en sus orígenes sólo hay dispersas.» [Luis María Linde de Castro: “La corrección política: un animal grotesco, pero feroz.”]

Los lenguajes PC —pluralizando la etiqueta por la diversidad de sus orígenes— tienen sus principales fuentes en un origen ideológico: la conjunción de la visión marxista crítica del discurso de los pensadores de las diferentes etapas de la denominada Escuela de Frankfurt —Max Horkheimer, Theodor Wiesengrund Adorno, Herbert Marcuse, Erich Seligmann  Fromm, Walter Benjamin (todos ellos de origen judío perseguidos por el nazismo) y Jürgen Habermas— con la visión del lenguaje como producto de la mentalidad burguesa —“lleno de falacias encubridoras de diversas formas de sometimiento, de dominio y de desigualdad”— del pensamiento deconstructivista y afines —Jacques Derrida, Roland Barthes, Paul-Michel Foucault, Paul de Man, Richard McKay Rorty—, promovieron formas de “emanciparse” de “los mecanismos de dominación y encubrimiento” insertos en el lenguaje, conllevando el predomino actual, en amplios espacios intelectuales, sociales y políticos, de la hermenéutica de la sospecha.

El filósofo y antropólogo francés Paul Ricœur fue quien originalmente describió lo que denominó Escuela de la sospecha basada en tres fuentes: Marx, Nietzsche y Freud, a partir de que los tres —desde sus diferentes posiciones— consideraron que la conciencia se tergiversa por intereses económicos —Marx—, por la represión del inconsciente —Freud— y por el resentimiento del débil —Nietzsche.

La posterior unión de los postulados marxistas de la Escuela de Frankfurt con los sostenidos por Franz Boas y la American Anthropological Association por éste fundada que se resumen en la denominada hipótesis de Sapir-Whorf —o PRL: Principio de Relatividad Lingüística, hoy totalmente descartada y que establecía que todos los pensamientos teóricos están basados en el lenguaje que una persona habla y la forma en que la persona entiende y conceptualiza el mundo—, fueron las fuentes definitivas de lo que podríamos denominar el movimiento de lo políticamente correcto que surge en los EEUU en la década de los sesenta a partir de las protestas estudiantiles de ese período —potenciadas por la lucha por los derechos civiles y la guerra en Vietnam e inicialmente confluentes con el socialismo libertario— contra el establishment y su conjunción con las diversas corrientes sociales que propugnan la abolición de situaciones de injusticia para las mujeres, los negros y todas las minorías sexuales —de por sí, negro y minoría sexual son dos términos «políticamente incorrectos»—, religiosas y de cualesquiera tipos. Fue Marcuse —el más comprometido de la Escuela de Frankfurt con este movimiento— quien comúnmente es etiquetado como «padre de la Nueva Izquierda» norteamericana.

«Hoy en día, en lo que se dice o se hace, uno busca instantáneamente motivos ocultos y asume que las palabras significan algo excepto lo que parecen significar.» [George Orwell: The Orwell Diaries, cita del 27/4/1942]

A primera vista, lo que podemos entender como el intento de poner en evidencia situaciones de exclusión, discriminación e injusticia —variantes de la misma negatividad— por lo que el empleo de un lenguaje políticamente correcto debería ser parte importante de corregirlo. Sin embargo, el lenguaje PC —amén de que en la mayoría de los casos expresa eufemismos—, en lo peor de sus empleos, conlleva nuevas discriminaciones.

Javier Venegas y Juan Manuel Blanco en su artículo “¿Y si Clint Eastwood tuviera razón? Hacia una sociedad adolescente” utilizan a Philip Milton Roth y su novela La mancha humana para ejemplificar cuán profundamente han penetrado los absurdos en las universidades del denominado “mundo occidental”: «[…] la vida del decano universitario Coleman Silk se desmorona tras interesarse por dos estudiantes que han faltado a todas sus clases, “¿Conoce alguien a estos alumnos? ¿Tienen existencia sólida o se han desvanecido como negro humo?” pregunta en el aula. Desgraciadamente para Coleman, uno de los aludidos resulta ser afroamericano y, cuando llega a sus oídos la pregunta, la interpreta como un ataque racista. Aunque no había ánimo ofensivo en sus palabras, puesto que jamás había visto al estudiante, Silk es acusado de racista, cesado como decano y despedido».

En esa misma línea y en el mismo artículo, ambos mencionan un hecho real —entre varios que refieren—: «En otra ocasión, un profesor del Columbia College recomendó la visita a una interesante exposición de arte samurai japonés. Inmediatamente, uno de sus estudiantes protestó airadamente, tachando su sugerencia de políticamente incorrecta porque podía herir la sensibilidad de los alumnos chinos. Obviamente, la objeción era absurda; la invasión de China por el ejército imperial japonés había finalizado setenta años atrás. Sin embargo, para el estudiante el tiempo transcurrido era irrelevante  (El subrayado es mío.)

Prensa y lenguaje PC

De primera, el lenguaje PC no comulga en prensa con las máximas de claridad —sin tecnicismos ni frases largas y difusas—, precisión —redactar en términos asequibles a todos— ni eficacia —ni más ni menos: sólo las palabras justas e indispensables.

José Antonio Martínez García, refiriéndose al empleo del lenguaje PC en la prensa en su artículo “El lenguaje (políticamente) correcto no es lo que parece”, lo denomina «un veneno en papel de regalo» porque el empleo de eufemismos y de circunloquios para “maquillar” la realidad —ya sea la más dura o la menos “políticamente correcta”— tienden a servir de filtro de esa información —más allá del lenguaje pero por su causa— y terminan “hurtando” la información, lo que termina convirtiendo lo que nos llega como receptores de esos medios en información censurada y, en muchos casos, tergiversada.

Un medio PC nos “informa” sobre “bombas inteligentes” —o “bombas limpias”, creadas para aniquilar al enemigo “quirúrgicamente” (un símil muy caro a muchas notas en medios)— pero que tuvieron fallas y provocaron “daños colaterales” —cuando mueren (la palabra “asesinados” es aun menos PC) víctimas civiles inocentes que estaban “imprevistamente” en donde cayó la bomba (que no era “tan inteligente”)—; “ataques selectivos” —asesinatos—; “limpieza étnica” —bestial matanza racista— o “enfrentamiento religioso” —masacre por cuestiones de religión—; “lucha armada” —se equilibran víctimas y verdugos del terrorismo—; “guerra humanitaria” —intervención armada en medio de una masacre—; “fuego amigo” —matar a propios… Otras veces, el eufemismo casi justifica lo sucedido, como cuando el medio difunde un “reajuste laboral” —despidos masivos—; “solución habitacional” —acuciante falta de viviendas— o la etiqueta de “economías emergentes” —tan “amada” y socorrida en informes internacionales y gubernamentales para designar a países hundidos en el subdesarrollo. La misma asepsia sucede cuando se le denomina “usuario de sustancias adictivas” a un drogadicto y el aborto se desdramatiza en la “interrupción voluntaria del embarazo”.

De la corrección y los absurdos en el lenguaje PC

A los ejemplos de “corrección política en el lenguaje” que vimos más arriba, podemos sumar muchos otros, a veces eufemismos y otras puras pamplinas o despropósitos (varios de éstos se los debo a Colussi y a su artículo arriba citado):

  • “Afroamericanos” (African-Americans) —el gentilicio puede sustituirse por el del país donde están— o "gente de color" por "negros” (blacks), aunque Black people era el denominativo bandera de Martin Luther King Jr. y de Malcom X.
  • “Alcohólico recuperado" por "ex borracho"
  • “Asesora del hogar” o "colaboradora doméstica" por “empleada doméstica” —peor “sirvienta”. 
  • “Asiático" por "oriental".
  • “Asistente administrativa" —término que en muchas organizaciones tiene otras funciones laborales— por "secretaria".
  • “Asistente de logística” por “almacenero” o “estibador”.
  • “Auxiliar técnico de clasificación y reparto” por “cartero”.
  • “Captación puntual de agua” por “trasvase”.
  • “Controladora de accesos” por “portera”.
  • “Daños colaterales” por “víctimas civiles”.
  • “Desaceleración económica” o el politicastro “ahora las cosas van menos bien” por “crisis”.

Y si la situación va de mal en peor y se pone “color hormiga”, el término se sustituye por “desaceleración acelerada” o, “mejor” inclusive, “aceleración negativa”… ¡y Santas Pascuas!

  • “Desocupado de larga duración” por “desempleado”.
  • “Gente internacional” por “extranjero”.
  • “Invidente” o “no vidente” por “ciego”.
  • “Limpieza étnica” por “matanza racista”.
  • “Persona con problemas de alimentación" —“gente de talla” o “personas de tamaño distinto” no son menos recomendables— por "gordo".
  • “Persona en situación de precariedad” —pudiera ser “económicamente explotado” pero depende del contexto— o el más absurdo eufemismo de “persona que carece de lo que otros tienen” por “pobre”.
  • “Persona —o “estudiante”, según corresponda— en transición programada entre cambios de actividad —o “de carrera” — por “despedido” —o “aplazado”.
  • “Personas con capacidades diferentes” por “minusválidas” o “discapacitadas”.

Y sobre ello, Umberto Eco recuerda en su “Sobre lo políticamente correcto” que “luego no se les construyen rampas para acceder a los lugares públicos, evidentemente se ha suprimido la palabra, pero no el problema”.

  • “Pueblos originarios" por "indígenas" o “naciones indígenas”.
  • “Repatriación” por “expulsión”.
  • “Roma" por "gitano".
  • “Sobrecargo" —cuidado con emplear “sobrecarga”— por "azafata".
  • “Subsahariano” por “africano”.
  • “Técnico ecológico” por “barrendero”.

(Y en ese supuesto de “corrección”, habría que cambiarle el nombre de la película El barrendero así como al personaje que en ella interpretó el gran actor mexicano Mario Moreno Reyes, Cantinflas.)

  • “Tercera edad" por "ancianos" —¡jamás "viejos"!
  • “Usuario de sustancias adictivas” por “drogadicto”.

Y las que colijo como unas joyas:

  • “Cosméticamente diferente” por “feo”.
  • “Dentición alternativa” por “dentadura postiza”.

«Si nos atenemos y plegamos a la subjetividad y el capricho de cada uno, y a la extrema susceptibilidad de nuestros días, pronto no habrá nombre que no esté estigmatizado y prohibido, y entonces no nos entenderemos.» [Javier Marías Franco]

A los eufemismos anteriores, se adiciona la prohibición de expresar las asociaciones “noPC”: "cuento chino", "trabajar como un negro" o "regatear como un judío", entre otros y también el empleo de los disfraces de Halloween, pintarse la cara de negro con maquillaje —Memín Pinguín estaría excomulgado latæ sententiæ— y usar tocados o plumas como muchas tribus nativas americanas serían acciones políticamente incorrectas.

Ni los libros de la Biblia —algunos comunes a las tres religiones monoteístas principales— se han librado de expurgación: En 2006, 42 teólogas y 10 teólogos alemanes publicaron la "políticamente correcta" Biblia en lenguaje justo (Bibel in gerechter Sprache), en la que Dios —Adonai— es neutral, además, de llamársele "el Eterno" y "la Eterna", "Él" y "Ella", "el Santo" o "la Santa", "el Viviente" o "la Viviente" o, simplemente, "Tú" y el tradicional «Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre…» (Pater Noster, Mateo 6:9-13 y Lucas 11:1-4) se convertía en «Tus hijos e hijas, Dios, que eres nuestra madre y nuestro padre en los cielos, santifican tu nombre…»

Sin embargo, en esta nueva “traducción antisexista” Satanás, el Diablo, el Demonio, el Mal siguen siendo, en todo momento, absolutamente masculinos.

Tampoco en el lenguaje PC faltan los usos de repeticiones absurdas e innecesarias cuando en nuestra lengua —y en otras incluso más— existe el masculino genérico viniendo desde el latín (y éste desde el griego y el etrusco y, hacia atrás, desde otras itálicas en el tronco indoeuropeo, sin olvidar el celta): "bienvenidos y bienvenidas", "los y las presentes", “los niños y las niñas” (y sus correlatos escritos: "los y las niñ@s" o "los y las niñXs"), “los ciudadanos y las ciudadanas”, que la Real Academia Española denuncia que «van contra el principio de economía del lenguaje, y se funda en razones extralingüísticas. […] deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos» .

En “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer” del lingüista Ignacio Bosque Muñoz (miembro de la Real Academia Española desde 1995), advertía de los peligros que alteraciones de facto —indiferentes a las reglas lingüísticas y a la misma evolución del lenguaje— conducen a lo que el ya antes mencionado Martínez García llamó despotismo ético (El lenguaje de género y el género lingüístico). En ese sentido, Bosque Muñoz afirmó «que los textos […] contienen recomendaciones que contravienen no solo normas de la Real Academia Española y la Asociación de Academias, sino también de varias gramáticas normativas, así como de numerosas guías de estilo elaboradas en los últimos años por muy diversos medios de comunicación. En ciertos casos, las propuestas de las guías de lenguaje no sexista conculcan aspectos gramaticales o léxicos firmemente asentados en nuestro sistema lingüístico». y concluyó: «La enseñanza de la lengua a los jóvenes constituye una tarea de vital importancia. Consiste, en buena medida, en ayudarlos a descubrir sus sutilezas y comprender sus secretos. Se trata de lograr que aprendan a usar el idioma para expresarse con corrección y con rigor; de contribuir a que lo empleen para argumentar, desarrollar sus pensamientos, defender sus ideas, luchar por sus derechos y realizarse personal y profesionalmente. En plena igualdad, por supuesto.»

Encontré en el artículo “Cómo ser políticamente correcto” algunas recetas de cómo serlo. Las mencionaré muy resumidamente y algunas comentaré a continuación.

«Método 1 de 2: Adquiere más consciencia de la corrección política

  1. Autoevalúate. Considera cualquier prejuicio consciente o inconsciente que puedas tener.
  2. Aprende sobre diferentes tipos de prejuicios. La educación es una manera excelente de superar prejuicios y ser políticamente correcto.
  3. Evita el lenguaje, los pensamientos y las acciones políticamente incorrectas. Educarte y monitorear tus pensamientos te ayudará a controlar tu lenguaje y comportamiento.
  4. Evita los títulos excluyentes y de género específico. Los títulos reflejan sexismo o discriminación contra alguien, especialmente en el caso de las mujeres, debido a su género.
  5. Evita usar términos explícitamente religiosos. El mundo tiene innumerables religiones diferentes y no todos comparten tus creencias. Algunos son agnósticos y ni tienen fe ni falta de la misma en un dios o dioses.
  6. Evita ciertas expresiones que ofendan y devalúan a las personas con habilidades físicas o mentales diferentes. Por ejemplo, di "persona con dificultades intelectuales" en lugar de "retardado" y "físicamente incapacitado" en lugar de "inválido".

Sí debo señalar que estoy de pleno acuerdo con la recomendación de evitar los chistes raciales y no “porque siempre son políticamente incorrectos” sino porque son absurdamente ofensivos, al igual que los chistes machistas y antirreligiosos.

7. Practica. Cuanto más practiques la corrección política, más sencillo te resultará y menos probable será que ofendas a alguien.

En ello, mucho han incidido los propios medios masivos de comunicación. En Latinoamérica, sobre todo en los países bolivarianos, en su búsqueda de satisfacer al Poder han actuado de forma que «nada tiene que envidiar al trabajo de Winston Smith en el Ministerio de la Verdad en 1984 de Orwell», en palabras de Manuel Ballester (“Lo políticamente correcto o el acoso a la libertad”, p. 179).

Lenguaje PC bolivariano

El lenguaje PC, como hemos dicho antes, es un fenómeno que ha permeado gran parte de la comunicación a la que accedemos y de la “agenda verbal” de la mayoría de los políticos, no importa su filiación ideológica ni su ubicación geográfica. Pero los gobiernos del socialismo del siglo 21 han sido “empeñosos” cultores afiliados programáticamente a este lenguaje —pretendidamente— igualitarista y aséptico.

Ejemplo de una “correcta” etiqueta eufemística llevada al extremo del lenguaje PC o una parodia orwelliana —de ello absolutamente seguro estoy de que no lo fue porque no le cuecen habas— fue la creación por el presidente Maduro Moros del denominado Viceministerio para la Suprema Felicidad Social como la dependencia encargada de las misiones sociales. «He decidido crear el viceministerio y lo he llamado así en honor a nuestro comandante Chávez y a Bolívar. Tendrá el objetivo de la suprema felicidad social.»

Nada mejor para entender a dónde se puede llegar en el pretendido “igualitarismo” con el empleo del “lenguaje políticamente correcto” que el ejemplo real del artículo 41 Título III capítulo II sección segunda de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela:

«Artículo 41. Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad, podrán ejercer los cargos de Presidente o Presidenta de la República, Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, Presidente o Presidenta y Vicepresidentes o Vicepresidentas de la Asamblea Nacional, magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente o Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Procurador o Procuradora General de la República, Contralor o Contralora General de la República, Fiscal  [se saltó de incluir el término “fiscala”. Nota mía] General de la República, Defensor o Defensora del Pueblo, Ministros o Ministras de los despachos relacionados con la seguridad de la Nación, finanzas, energía y minas, educación; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de los Estados y Municipios fronterizos y aquellos contemplados en la ley orgánica de la Fuerza Armada Nacional.

Para ejercer los cargos de diputados o diputadas a la Asamblea Nacional, Ministros o Ministras, Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de Estados y Municipios no fronterizos, los venezolanos y venezolanas por naturalización deben tener domicilio con residencia ininterrumpida en Venezuela no menor de quince años y cumplir los requisitos de aptitud previstos en la ley».

Maduro Moros con seguridad ha sido el gobernante (conste que no digo “el líder”) de la ALBA “más suelto de cuerpo” al hablar —y aunque no es el único: aunque con “menor desempeño” entran en esa categoría Morales Ayma (un poco más adelante lo mencionaré nuevamente) de Bolivia y el afín Mujica Cordano de Uruguay, pero MM es el que más intenta ser “imaginativamente PC”. Del presidente venezolano son famosos sus barbarismos por querer evitar sexismos: estudiantes de los liceos y liceas del país—sobre becas para los centros de estudio— , “millonas y millones” «Tenemos una generación de oro brillando por el mundo. Hoy tenemos millones y millonas de Bolívar— , entregaremos 35 millones de libros y libras —y no se refería ni peso ni a moneda…

No puedo dejar a Maduro Moros sin recordar algunas muestras de su “muy feraz imaginación”. Desde el pajarito que le hablaba y era Chávez que no necesita comentarios, en el fragor de hablar y pocas luces, han surgido frases antológicas: «Bolívar fue huérfano de esposa» , «Territorios del Alba [en realidad debió ser «de la ALBA»] están libres de alfabetismo», «No dudé ni un milímetro de segundo», «Las 35 horas del día, a todas horas», «Los extranjeros que nos atacan son de otro país», y otra peliaguda —a confesión de partes…—: «Los capitalistas especulan y roban como nosotros». El recuento lo cierro una que recorrió todos los medios porque, como gobernante de la ALBA, todas sus acciones públicas son transmitidas en vivo por la televisión y que cumple la máxima quien mucho habla, mucho peca —peor si el pecado es de formación—; ésta fue en un colegio: «Así como Cristo multiplicó los penes» [sic] .

Pero en originalidades de ese tipo, con Maduro Moros podría competir el expresidente de los EEUU George Walker Bush. Bastan algunos ejemplos: «El futuro será mejor mañana.» «Un número bajo de votantes es una indicación de que menos personas están yendo a votar.» «No es la contaminación la que amenaza el medio ambiente, sino la impureza del aire y del agua.» «Estamos empeñados en trabajar con ambas partes para llevar el nivel de terror a un nivel aceptable para ambas partes.» «Es importante entender que hay más intercambios comerciales que comercio.» «Sé que los seres humanos y los peces podrán coexistir en paz.» «He hablado con Vicente Fox, el nuevo presidente de México, para tener petróleo que enviar a Estados Unidos. Así no dependeremos del petróleo extranjero.» «Desde hace siglo y medio América y Japón han formado una de las mayores y más duraderas alianzas de los tiempos modernos. De esta alianza salió una era de paz en el Pacífico.» ¿Y quién atacó Pearl Harbor? Y la Guerra del Pacífico ¿entre quiénes sucedió? «¿Ustedes también tienen negros?» Bush al presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso. «Nuestros enemigos son innovadores y tienen recursos, y nosotros también. No dejan de pensar nunca en nuevas maneras de hacer daño a nuestro país y a nuestra gente, y nosotros tampoco.» «La gran mayoría de nuestras importaciones vienen de fuera del país.» «Si no tenemos éxito, corremos el riesgo de fracasar.» «Sólo quiero que sepan que cuando hablamos de guerra, en realidad estamos hablando de paz.» Pero, al final de cuentas, en él primó la sinceridad: «Yo mantengo todas las declaraciones equivocadas que hice.»

También incluyo dos de Morales Ayma:

«Nuestros abuelos lucharon históricamente contra todos los imperios: imperio inglés [los que jamás llegaron por los territorios españoles y portugueses de Sudamérica, fuera de las acciones de la Guerra del Asiento que entre 1739-1748 afectaron a la zona inmediata al Caribe y las invasiones al Río de la Plata en 1806 y 1807], imperio romano [¡sic!], contra todos los imperios, y ahora nos toca luchar contra el imperio norteamericano.» «En países como Puerto Rico y Cuba los indígenas prefirieron autosuicidarse [sic] antes que ser esclavos de los españoles.»

Antilenguaje PC e incorrecciones políticas

Si el lenguaje PC es —pretendidamente— el de la corrección y la mesura aunque termine siendo solapadamente un lenguaje de dominio, su antítesis: el lenguaje políticamente incorrecto —lenguaje noPC— se convierte en el del desenfado, la arrogancia, el sinceramiento ríspido y la ofensa. En el medio queda el lenguaje nuestro de cada día, neutral aunque a veces peque de poco correcto para otros.

Para ejemplificar ese lenguaje noPC me apoyaré en dos presidentes muy conocidos: Evo Morales Ayma de Bolivia y Donald John Trump de los EEUU.

Morales Ayma a veces peca de sinceramientos y, otras, de imaginería muy popular. De las segundas es: «Algo interesante sobre la calvicie, y perdonen los hermanos europeos: la calvicie [...] es una enfermedad en Europa; casi todos son calvos, y esto es por los alimentos que comen, mientras que en los pueblos indígenas no hay calvos, porque no comemos esos alimentos. Pueden verme a mí por si acaso.»  La segunda cita que incluyo, además del dislate, es discriminatoria hacia los hombres homosexuales: «El pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres.» (Íbidem)

De las primeras —las sinceradas—, inicio con dos ciertamente sexistas, machistas y denigrantes: «Cuando voy a los pueblos, quedan todas las mujeres embarazadas y en sus barrigas dice EVO CUMPLE». [Éste es un programa social en el que Morales Ayma reparte discrecional y directamente a los municipios recursos o instalaciones —canchas de fútbol sintético, mercados—, de acuerdo con su criterio personal y la afinidad política de los munícipes.] Y continúa otra igual de machista: «¿Saben que han dicho las mujeres en un evento en Cochabamba? Las compañeras en sus consignas dicen: “Mujeres ardientes, Evo presidente.” ¡Me han hecho asustar! Otra compañera dice: “Mujeres calientes, Evo valiente.” No estoy mintiendo, está grabado en la televisión. Otras mujeres, unas compañeras más agresivas o atrevidas, dicen: “Mujeres aguantan, Evo no se cansa.”» De colofón sexista, incluyo una selección de las coplas que le dedicaron y él celebró: «Este Presidente de buen corazón, a todas las ministras les quita el calzón. / Las ministras andan por los balcones, pidiendo limosna para sus calzones. / Estas bartolinas [organización de mujeres indígenas —principalmente campesinas— muy cercanas al partido de gobierno] tienen mucha fama, porque yo las llevo directo a mi cama.» Lo paradójico es que las ministras de su gabinete, presentes en el jolgorio, también lo celebraron mucho… ¿será cierto? ¿Derecho de pernada —el Ius primae noctis medieval— de carácter institucional y extendido sin fecha de caducidad?

Más polémicas son algunos sinceramientos sobre legalidad y derechos humanos.

Autoproclamado Defensor de Madre Tierra —la Pachamama— (lo que no condice con la autorización para intervenciones hidrocarburíferas en zonas protegidas ante la escasez de disponibilidades para cumplir compromisos internos y externos, siguiendo el ejemplo de su colega Correa Delgado en Ecuador), Morales Ayma relativiza los derechos humanos frente a los ambientales: «En este milenio es más importante defender los derechos de la Madre Tierra que defender los derechos humanos.»

Más polémicos son las que refiere a la legalidad y el cumplimiento de las leyes que, al asumir su cargo (https://www.youtube.com/watch?v=TPBn2W9vZZ4) juró defender:

«Por encima de lo jurídico, es lo político [...] cuando algún jurista me dice: Evo, te estás equivocando jurídicamente, eso que estás haciendo es ilegal, bueno, yo le meto por más que sea ilegal. Después les digo a los abogados: si es ilegal, legalicen ustedes, ¿para qué han estudiado?»

«Estar sometidos a las leyes es perjudicarnos. Aunque digan que es inconstitucional nuestros decretos, nuestros hechos, no importa [...] No hay que esperar las leyes, hay que seguir trabajando con decisiones políticas, y si nos demandan de inconstitucionalidad nuestros Decretos Supremos, será el pueblo quien juzgue.»

En las antípodas de las ideologías pero en la confluencia de los discursos populistas, el recién posesionado presidente de los EEUU Donald John Trump confite en desenfado y agresividad con el líder cocalero. Enfrentado con más de la mitad del electorado, ha logrado diferenciar los estadounidenses —nativos o naturalizados— en los fracasados por la globalización —hasta ahora una meta de sus administraciones— y los que se habían beneficiado de la recuperación, “casualmente” los segundos residentes en ciudades de más de 50 mil habitantes —ninguna de las cuales ganó Trump— y los que viven en zonas rurales o ciudades pequeñas —usualmente blancos y con nivel formativo escaso, muchos desempleados.

Trump fue un torbellino electoral imprevisto y ahora es un tornado político desde la Sala Oval. Sin restricciones al hablar ni al decidir, sus opiniones imprevistas pero esperadas —muchas por Tweet, su “arma” más rápida y asaz “demoledora”— mantienen en vilo, primero, y desangran, después, lo que hasta ahora eran los EEUU para muchos.

México ha sido —y sigue siendo— el enemigo principal en sus discursos:

«Cuando México nos envía a su gente, no nos envía a la mejor. No los envía a ustedes. Ellos envían gente que tiene muchos problemas, y ellos traen esos problemas consigo. Están trayendo drogas. Están trayendo crimen. Son violadores. Y algunos, asumo, son gente decente.» «Haré un gran muro en nuestra frontera sur y haré que México pague por él.» «México nos envía a la gente que tiene muchos problemas, que trae drogas, crimen, que son violadores.» Frases con las que inauguró su campaña para la nominación presidencial republicana el 16 de junio de 2015 en el frente de su Trump Tower. «Este es un país en el que hablamos inglés, no español.»

Sobre los musulmanes:

«Prohibir el ingreso de los musulmanes a los Estados Unidos es algo de sentido común.» «Si gano las elecciones, devolveré a los refugiados sirios a casa.»

Sobre las mujeres:

«Cuando eres una estrella, [las mujeres] te dejan hacerles cualquier cosa. Agarrarlas por el coño. Lo que sea.» «Ya sabes, da igual lo que los medios escriban mientras tengas junto a ti un trasero joven y bonito.» «Un hombre tiene claro lo que quiere y hace lo que sea para obtenerlo sin ningún tipo de límites. Las mujeres encuentran que ese poder que tengo es tan excitante como mi dinero.» «Las mujeres son, en esencia, objetos estéticamente agradables.» «Poner a una mujer a trabajar es algo muy peligroso.»

Sobre sus contrincantes femeninas:

De Hillary Clinton: «Qué mujer tan asquerosa.» «Si Hillary no puede satisfacer a su esposo [refiriéndose sobre el escándalo con Monica Lewinsky], ¿cómo pretende satisfacer a Estados Unidos?» Sobre la precandidata republicana Carly Fiorina: «¡Mira esa cara! ¿Acaso alguien votaría por eso? ¿Se imaginan que ese sea el rostro de nuestro próximo presidente?»

Sobre su dominio sobre sus seguidores:

«Yo podría estar parado en medio de la Quinta Avenida y disparar contra alguien, y no perdería ningún votante, ¿bien?» Tras la matanza de San Bernardino.

Sobre el presidente Obama:

«Diría que Obama es un incompetente pero no quiero hacerlo porque no es elegante.» Comentario sobre la política exterior de Obama, sobre todo por la negociación con Irán. «Tenemos un problema en este país, se llama musulmanes. Sabemos que nuestro presidente es uno de ellos, que no es siquiera estadounidense.» Trump estuvo años cuestionando que Obama sea estadounidense, a pesar de que en 2011 publicó su partida de nacimiento en Hawai en 1961. «No sé cómo somos tan estúpidos y tenemos un presidente como Barack Obama.»

Sobre otros políticos republicanos:

«John McCain no es un héroe de guerra. Fue capturado.» El senador John Sidney McCain III —candidato presidencial republicano en 2008— fue prisionero de guerra en Vietnam entre 1967 y 1973. «Nunca ataqué a Rand Paul por su apariencia. Y créanme: hay un montón de material allí.» El senador Randall Howard "Rand" Paul es uno de los líderes del Tea Party Movement.

Sobre calentamiento global:

«El concepto de calentamiento global fue creado por los chinos, para volver a la industria manufacturera estadounidense poco competitiva.» «Nueva York está congelado y lleno de nieve, necesitamos calentamiento global.»

Sobre China:

«Yo le gano a China todo el tiempo. Todo el tiempo.» Refiriéndose a sus empresas. «Nuestro país ya no tiene victorias. Antes las teníamos pero ya no. ¿Cuándo fue la última vez que le ganamos a China un tratado?»

Sobre el dictador Kim Jong Un:

«Hay que reconocer su mérito. […] Cuántos jóvenes, tenía como 26 o 25 años cuando murió su padre, se imponen a unos generales duros y de repente entra, toma el poder y es el jefe.»

Ah, y una “celebrando” lo hispánico:

«Los mejores tacos son los que se hacen en el restaurant de la Torre Trump. ¡Me encantan los hispanos!»

Por lo pronto, su ascensión —además de las controversias que suscita y las medidas que toma— ha beneficiado a los herederos de los derechos de autor de Orwell: 1984 ha trepado recientemente hasta estar entre los cinco libros más vendidos en Amazon.com.

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