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Lecturas compiladas por: Robinson Salazar
INDICE
El caudillismo como parte
de la cultura política del nicaragüense
¿Qué clase de líderes son Daniel Ortega y Alemán?
** Para la liberal
Yamileth Bonilla, más que caudillo su jefe es un líder
** El único y auténtico caudillo es el general Emiliano
Chamorro, según la doctora Miriam Argüello
** Henry Ruiz considera que tanto el líder del PLC como del FSLN
son caudillos porque no admiten competencia
ESTEBAN SOLIS R.
Managua
El caudillo es el
jefe, el cacique, así lo define el diccionario Larousse.
En Nicaragua hay dos
personajes activos políticamente a quienes esa definición no
les va mal, incluso dirigentes de varias tendencias ideológicas
que hemos consultado coinciden que el caudillismo es parte de la
cultura política del nicaragüense.
Nos referimos sin
duda alguna a dos connotados dirigentes que durante las
elecciones de 1996, según los resultados del Consejo Supremo
Electoral (CSE), obtuvieron la astronómica cifra de más del 94
por ciento de los votos.
En aquella fecha
Arnoldo Alemán, del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) se
alzó con un poco más del 51 por ciento de las preferencias del
electorado y Daniel Ortega, del Frente Sandinista de Liberación
Nacional (FSLN) se acercó al 42 por ciento.
PULSO POLITICO
conversó con dirigentes políticos de la talla de Henry Ruiz,
comandante revolucionario y ex miembro de la dirección nacional
del FSLN; Yamileth Bonilla, secretaria de organización del
partido en el poder y directiva nacional de esa agrupación política;
y la doctora Miriam Argüello, veterana de muchas batallas y fiel
a la bandera verde del Partido Conservador, así, sin apellidos.
«DANIEL ES UN LIDER
Y UN CAUDILLO FUERTE»
Para la titular de la
Secretaría de Acción Social (SAS) del gobierno, Daniel Ortega
es un líder y un caudillo fuerte que se ha rodeado de un aparato
de poder que no admite que le hagan sombra.
¿Alemán es un
caudillo dentro del liberalismo? Bonilla dice categóricamente
que no y si el presidente de la República ha reiterado, a pesar
de que no ha concluido su mandato, que se lanzará por segunda
vez en búsqueda de la primera magistratura «es el pueblo quien
debe juzgar si fue un buen o mal presidente».
La Constitución Política,
reformada en dos legislaturas (1999-2000), dice en el artículo
147 numeral 4 inciso a) que no podrá ser candidato a presidente
ni vice presidente de la República «el que ejerciere o hubiere
ejercido en propiedad la presidencia de la República en
cualquier tiempo del período en que se efectúa la elección
para el período siguiente, ni el que la hubiere ejercido por dos
períodos presidenciales».
Entendidos en la
materia constantemente han alertado que las constituciones de
Nicaragua siempre han sido «fabricadas» a la medida de los
gobernantes de turno o a las estructuras de poder de ese período.
Daniel Ortega fue
candidato en 1984, en 1996 y ahora pretende la silla presidencial
siendo candidato por tercera ocasión consecutiva. Alemán no ha
terminado su período para el que fue electo y desde hace más de
dos años ha manifestado públicamente que será el candidato de
su partido en el 2006.
PARTE DE NUESTRA
CULTURA POLITICA
¿Es o ha sido sano
para la incipiente democracia nicaragüense ese tipo de
comportamientos de nuestra clase política? La respuesta es un
tanto difícil, porque una gran parte de las personas que generan
opinión son del criterio que «eso es parte de nuestra cultura
política y mal que bien hemos sobrevivido».
Es evidente que cada
quien ve con sus propios ojos lo que más le conviene a sus
intereses políticos. Yamileth considera que Alemán ha sido uno
de los mejores presidentes de Nicaragua y por eso «mucha gente
le ha pedido que regrese, que se reelija, dichosamente está
claro que no puede reelejirse inmediatamente que concluya su período».
¿Pero por qué
quiere regresar?, se pregunta Bonilla y ella misma responde: «Es
porque se lo han pedido, se lo han manifestado», aclara rápidamente.
«Yo lo considero más
que caudillo un líder, caudillo me parece que es cuando una
persona se cree insustituible y le debemos algo así como
reverencia, mientras que el líder es cuando hay otros que también
son capaces, pero que ese líder es más capaz que nosotros»,
razona la dirigente política, dicho sea de paso, una de las más
capaces del liberalismo constitucionalista.
Afirma que Alemán es
un líder fuerte, un hombre que «está pendiente del partido,
preocupado por el partido, por la organización, por las
elecciones, todo eso y otros elementos lo convierten en un líder
fuerte aunque siempre ha dado espacios para que otros asuman la
dirección de ese partido», concluye Bonilla.
ARGÜELLO HABLA DE
EMILIANO, AGÜERO, ORTEGA Y ALEMAN
Para la conservadora
Miriam Argüello, el único y auténtico caudillo que recoge la
historia política de Nicaragua es el general Emiliano Chamorro a
pesar de que fue presidente constitucional solamente por un período
(1917-1921), después fue una sombra permanente tras el poder
encabezando revueltas como el golpe de Estado contra el
presidente Carlos Solórzano, y que se conoce como el «Lomazo».
Argüello niega enfáticamente
que Fernando Agüero Rocha, uno de los dirigentes políticos más
carismáticos que ha tenido Nicaragua, haya sido un caudillo.
«Agüero fue un líder
en todo el sentido de la palabra, Chamorro fue un caudillo, tenía
algo de magia y así lo testimoniaba la gente que lo seguía casi
ciegamente», dice la ex presidenta del parlamento.
La doctora Argüello
piensa que el líder político es carismático, ejerce una gran
influencia entre sus seguidores, pero no llega a la categoría de
un caudillo.
En ese sentido añade
que ni Daniel Ortega ni Arnoldo Alemán se acercan a lo que podría
denominarse como un caudillo.
Admite que tienen una
gran influencia entre sus simpatizantes, pero no llegan a tener
todavía ese poder «mágico» que rodea a los caudillos.
HENRY: ORTEGA Y
ALEMAN SON CAUDILLOS
El comandante
sandinista Henry Ruiz analiza la personalidad política de su ex
compañero de armas y de gobierno, Daniel Ortega, y a su criterio
Ortega es sin lugar a dudas un líder, pero que se ha
transformado en un caudillo desde el momento en que «no ha
tenido competencia porque ha evitado esa misma competencia».
«También el
presidente Alemán se ha convertido en poco tiempo en un caudillo
de otros sectores de masas». Incluso, Ruiz añade que los
nicaragüenses como que han demandado «instintivamente» que
haya o se desarrolle o se desate un caudillismo.
Piensa que ese «sistema»
de vida de la política nicaragüense es parte de la cultura, es
una expresión. Con nostalgia y como quien hace un llamado de
alerta añade que «hay que ir transformado esta cosa y esa era
la oportunidad del FSLN, esa dirección colectiva, eso era una
expresión de oponerse al caudillismo que lo que hace es cerrar
el libre debate de las ideas, de las propuestas políticas».
«Modesto» dice que
personalmente no comulga con el caudillismo ni le gusta, aunque
admite los liderazgos.
El caudillismo te
puede llevar a convertirte en «el referente casi único de la
autoridad y eso es peligroso porque podés cometer grandes equívocos»,
advierte el comandante revolucionario, ahora separado de las
estructuras orgánicas del partido sandinista.
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