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Lecturas compiladas por: Robinson Salazar
INDICE
Ciber-opiniones:
¿Zapatistas encapuchados en el Parlamento?
Los miembros del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional comparecieron encapuchados el
pasado miércoles ante el Parlamento mexicano para exponer su
posición favorable a la aprobación de una ley que conceda
derechos a 10 millones de indígenas. ¿Debieron quitarse el
pasamontañas para dirigirse a los diputados, como exigen los cánones
o, por el contrario, hicieron bien en no desprenderse de él para
mantener su anonimato?
CIBERESPACIO
Lucha colectiva
Creo que nadie ha entendido todavía
el sentido de la capucha. Su lucha es una lucha colectiva y los
individualismos no tienen lugar en ella. Con una capucha y
nombres sin apellidos, intentan representar a todos los indígenas.
Importa el mensaje, no el mensajero. Y para más detalles, su máxima
figura no se presentó en el parlamento para no acaparar el
protagonismo del encuentro. Respecto a lo de las armas, si
alguien de quienes ahora tanto les critican hubiese leído o
escuchado alguno de sus discursos hubiese visto cómo desde el
momento del levantamiento su único deseo es el de abandonarlas.
David López. Madrid
El procedimiento
Para llegar al Parlamento de
cualquier país hay unos procedimientos establecidos. Evitarlos y
buscar atajos es burlar la democracia, inconcebible sin la
legitimidad de los representantes. Pocas peticiones de derechos
pueden realizar quienes son los primeros en no respetar las mayorías
democráticas. Que se apliquen sus pretensiones. Manuel Rodríguez
Costas. Vigo.
Lo de menos
Cuando está en juego la
supervivencia de un pueblo, lo que menos importa es la manera de
ir vestido o si lleva la cara tapada o no. Lo importante es que
una gente buena y con gran potencial como es México, encuentre
su camino y lo encuentre hablando. Que así sea, sin importar la
raza o la procedencia de cada uno. No se necesita ser indio o
mestizo para comprender la amargura que produce el hambre.
Neletta Valverde. Castellón
Las ideas
Me parece bien que hayan
comparecido, pero debían haberlo hecho sin pasamontañas, a cara
descubierta, ya que considero que las ideas que defienden, no son
como para avergonzarse de ellas, más bien los avergonzados debían
de ser los diputados que dicen representar al pueblo mexicano, y
consienten que se pisoteen los derechos de los indígenas durante
cinco siglos. ¡Ojalá hayan conseguido algo! Juan Antonio
Folgado. Palencia
Riesgo de muerte
Si se conoce Latinoamérica y México
en particular debe saberse que todo aquel que da la cara en esa
región del mundo tarde o temprano será víctima -a veces fatal-
de la represión organizada desde el poder. Quitarse el pasamontañas
significaría, quizás, firmar la sentencia de muerte de quienes
los usan para ocultar su identidad. Los zapatistas hacen bien lo
que hacen porque, además, el misterio hace que quienes los ven
los respeten más. Luis Mas Fernández-Sanguino. Madrid
Peru: La
primera encuesta nacional
sobre la segunda vuelta electoral
Toledo, 56%; Alan, 44%, según DATUM
.......Al igual que en los comicios del 8 de
abril último, el candidato presidencial Alejandro Toledo
triunfaría también en segunda vuelta, según una encuesta
realizada a nivel nacional por DATUM que le otorga el 56% de las
preferencias ciudadanas sobre un 44% de su contendor aprista Alan
García.
El sondeo realizado entre el 16 y 17 de abril,
registra que Toledo consolida su candidatura en la Gran Lima con
el 55% frente a un 45% de limeños que optarían por el ex
presidente.
Asimismo, el líder de Perú Posible mantiene
su liderazgo en el centro (53%), sur (63%) y oriente (79%) del país,
a excepción del norte donde García Pérez confirma su fuerte
arraigo.
La muestra señala además que el 76% de los
electores concederán su voto al candidato que presente
propuestas concretas de gobierno, por lo que su principal demanda
en esta segunda vuelta será la realización de un debate
presidencial.
"Error,
pensar que el EZ será partido"
Persiste en la derecha el terror histórico a indígenas,
sostiene González Casanova
Pablo González Casanova, ex
rector de la UNAM, califica el movimiento zapatista de uno de los
más originales en el mundo, y opina que su aportación a la
izquierda nacional e internacional es muy grande.
Confía en que el presidente
Vicente Fox siga aportando elementos que consoliden la
certidumbre, y en torno al uso de la tribuna por los zapatistas
el intelectual subraya: "Es el principio de la historia, de
la diversidad en el Estado mexicano... Ahora necesitamos que se
reconozcan los derechos de esa diversidad".
El sociólogo destaca que persiste
en la derecha un terror histórico a los pueblos indios.
Sin embargo, asevera que ahora,
lejos de satanizar al PAN y a todos los demás, "debemos
entrar en un etapa en que nuestra responsabilidad principal sea
lograr que efectivamente se transforme (el movimiento zapatista)
de lucha armada en lucha política".
Analiza: "Hay un
enriquecimiento del lenguaje y del discurso de los zapatistas que
rompió eslogans y términos muy gastados, y dio pie a formas de
expresión nuevas, tanto de sentimientos como de conceptos".
Y acota: "Se dice que quienes
tenemos simpatías con el zapatismo no somos suficientemente críticos.
Es posible que así sea".
EE.UU.-China, la
batalla del siglo XXI
Un incidente militar reveló cuál
es el eje de la política exterior de los Estados Unidos. China
es la única potencia militar y comercial que puede disputar la
hegemonía mundial. El gobierno de Bush discute si se antepone el
escudo misilístico a las misiones comerciales. América latina y
este nuevo tablero.
ANA BARON. Corresponsal de Clarín
en Washington.
Pese a la tensión provocada por
el choque de un avión espía estadounidense y un caza chino,
Washington no canceló la compra de miles de boinas negras que el
Pentágono había encargado para los soldados estadounidenses a
una fábrica china, tal como los halcones del Partido Republicano
lo venían exigiendo. Durante un encuentro con visitantes
extranjeros, el premier chino Zhu Rongji recordó que Washington
ya había intentado cancelar la orden de compra antes del
incidente pero no lo hizo porque no había encontrado una fábrica
que las hiciera tan rápido y tan baratas como la china. "Probablemente
hasta los calzoncillos que usan los soldados estadounidenses son
made in china" bromeó Zhu Ronjhi.
Sin duda, el Pentágono tiene
suficiente plata como para comprar las boinas y también los
calzoncillos para sus soldados en otro país, pero la anécdota
sirve para ilustrar cuán rápido China se está integrando a la
economía global y al mundo, y el desafío que eso significa para
los Estados Unidos. En efecto, con una de las manos de obra más
baratas del mundo, un mercado de 1.300 millones de consumidores y
un ejército armado con misiles nucleares intercontinentales
capaces de destruir cualquier ciudad estadounidense, no hay duda
de que China es el único país de este planeta que está cada
vez más en condiciones de disputarle a Estados Unidos la hegemonía
económica y militar que actualmente detenta.
El choque de los aviones sirvió
para comenzar a comprender cuál es el tipo de política exterior
que el presidente George Bush y su equipo de asesores en
Seguridad Nacional pretenden instrumentar para enfrentar esa
realidad y para poder mantener la supremacía estadounidense en
la escena mundial. Pese a su poca experiencia en el terreno
internacional y a las críticas que le hicieron durante la campaña
electoral, la política de Bush y/o de sus asesores con respecto
a China es más ambiciosa que la del ex presidente Clinton: por
eso será más difícil de instrumentar con éxito. Bush busca
lograr dos objetivos que no serán fáciles de articular. Por un
lado, quiere acelerar la apertura de la economía y el mercado
chino a los productos estadounidenses pero al mismo tiempo busca
reducir su poder militar en la escena internacional,
particularmente en Asia. Es decir, el objetivo es consolidar la
relación comercial entre los dos países al tiempo que intenta
reducir la influencia política y militar del gobierno chino.
El problema de Bush es que para
lograr ese doble objetivo necesita un equipo de asesores que estén
de acuerdo. Pero la puja entre ellos es evidente: por un lado, el
secretario de Estado Colin Powell, la consejera para la Seguridad
Nacional, Condoleezza Rice, están a favor de priorizar las
relaciones comerciales y no hacer olas a nivel militar. Mientras
que en la vereda de enfrente están el Secretario de Defensa
Donald Rumsfeld y el vicepresidente Dick Cheney, que le dan más
importancia a la contención militar de China. Más aun, la
división entre sus asesores refleja la división que existe en
el seno de los republicanos entre los que profesan el libre
comercio como si fuera una religión y los que todavía no han
salido del túnel de la Guerra Fría. Es decir, entre los que
piensan que la prioridad es que China ingrese a la Organización
Mundial del Comercio y los que piensan que la prioridad es el
despliegue de un sistema de defensa antimisiles. El desafío de
Bush es articular los intereses encontrados de ambos grupos.
"China es un poder emergente,
y eso es inevitable", dijo Bush durante uno de los pocos
discursos sobre política exterior que pronunció durante su
campaña electoral. "Nuestros intereses aquí son claros.
Queremos una China próspera y libre. No predecimos conflictos.
Nuestra intención no es amenazar. Y hay áreas en las que
podemos cooperar: la prevención de la proliferación nuclear, el
establecimiento de la paz en la península de Corea. Pero no si
el gobierno chino puede ser alarmante en el extranjero y terrible
en casa. Beijing ha estado invirtiendo su riqueza creciente en
armas estratégicas y nuevos misiles balísticos. Con su
espionaje amenaza a los Estados Unidos"
Durante ese discurso, Bush anunció
por primera vez, que si era elegido presidente terminaría con la
política de asociación estratégica que el presidente Bill
Clinton instrumentó durante su presidencia. "China es un
competidor, no es un socio estratégico. Debemos lidiar con China
con buena voluntad, pero sin ilusiones", dijo.
Henry Kissinger, el artífice del
restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y China
durante el Gobierno de Richard Nixon, y que ahora asesora a Bush,
fue claro cuando dijo "una cosa es abandonar el concepto de
asociación estratégica que nunca funcionó y otra es adoptar un
política de contención como la que fue aplicada con respecto a
Rusia durante la Guerra Fría, y actuar como si China fuese un
permanente adversario. Ese tipo de política aislará a Estados
Unidos en Asia y en el mundo".
Actual representante de compañías
estadounidenses con intereses en China, Kissinger predijo en un
editorial que publicó en Newsweek, que los Estados Unidos
resistirá el intento de cualquier potencia que intente adquirir
la hegemonía mundial, incluyendo a China, como lo prueban tres
guerras en el último siglo. Una tensión que estuvo, siempre, en
los fundamentos de la Guerra Fría.
Según Kissinger, "el desafío
de Bush es instrumentar una política abierta a la cooperación
pero firme en la resistencia de la agresión. La confrontación
con China debe ser un recurso de última instancia y no una
elección estratégica. La manera en que Bush manejó la crisis
del avión espía es un buen paso en esa dirección"
Si bien Bush logró que los
miembros de la tripulación del avión espía fuesen liberados y
regresaran a casa a tiempo para comer los huevos de Pascuas con
sus familias, el incidente provocado por el choque de los aviones
todavía no ha terminado. De hecho, la pulseada entre los dos
gigantes recién comienza y sin duda China no ignora cuáles son
los dos objetivos principales de la política de Bush.
Mercados y armas
Con la economía de Estados Unidos
al borde de la recesión, es fácil comprender el interés que
tiene el gobierno de Bush para que China ingrese a la Organización
Mundial del Comercio. Todos los analistas coinciden al afirmar
que si China se integra a la OMC, el intercambio comercial
bilateral entre ambas potencias que hoy ya alcanza los 116 mil
millones de dólares se multiplicará aceleradamente. Pero no sólo
eso, al aceptar la reglas comerciales de la OMC, China deberá
acelerar la apertura de sus mercados. Estados Unidos espera
revertir de esa manera el enorme déficit comercial que padece
actualmente con China.
En efecto, si China ingresa a la
OMC, el gobierno de Beijing deberá reducir la tarifas del 15 por
ciento al 9 por ciento y eliminar casi todas las cuotas y prácticas
discriminatorias contra compañías extranjeras de aquí al año
2005. La importación de computadoras, equipos de
telecomunicaciones y semiconductores no deberán pagar ningún
tipo de impuesto. Las compañías extranjeras ya no se verán
obligadas a transferir tecnología a las joint ventures locales.
En el terreno agrícola, China importará millones de toneladas
de grano, algodón y soja a una tarifa del uno por ciento. Más
allá de eso, la tarifas sobre los demás productos agrícolas
caerán del 22 por ciento al 17,5 por ciento.
Otro aspecto de mucho interés
para los Estados Unidos es que con el ingreso de China a la OMC,
las compañías estadounidenses podrán invertir directamente en
el área de la telefonía y de Internet, incluyendo cable,
sistemas sin cables y satélites lo que hasta ahora les estaba
prohibido. Los bancos extranjeros podrán operar en cualquier
parte del país a partir del año 2005 tomando depósitos y
otorgando créditos en moneda local a cualquier persona y
cualquier compañía. Las compañías que proveen servicios,
legales, de contabilidad, consultas médicas, etcétera, podrán
ser en un cien por ciento extranjeras.
Según una investigación
realizada por la revista Business Week el impacto mas importante
del ingreso de China a la OMC sobre su propia economía se verá
en la industria textil, los juguetes, la electrónica. Con una
mano de obra que cobra dos dólares por día, y con el desarrollo
industrial que tiene, China logra una ventaja comparativa muy
alta. En el año 2005, los Estados Unidos y Europa deberán
terminar con el proteccionismo que otorgan a los zapatos y la
vestimenta. Eso permitirá a China aumentar su porcentaje en las
exportaciones mundiales de productos textiles del 20 por ciento
al 47 por ciento.
Nadie prevé que China comenzará
a respetar de un día para el otro la propiedad intelectual de
los productos estadounidenses, pero Washington piensa que con el
ingreso de China a la OMC podrá controlar mejor el problema. Así
las cosas, los intereses en juego para las compañías
estadounidenses son enormes y la presión para que el gobierno de
Bush no cree tensiones inecesarias con China se irán
multiplicando.
El problema es que uno de los
objetivos de Bush es desplegar el polémico sistema nacional de
defensa antimisiles, lo que ha irritado mucho al gobierno chino y
ha creado un ambiente muy parecido al de la Guerra Fría, cuando
Ronald Reagan quería desplegar la famosa iniciativa de defensa
estratégica para enfrentar un eventual ataque ruso. Según Bush,
este sistema debe estar "destinado a proteger a los 50
estados que conforman los Estados Unidos y a los amigos y aliados
en el mundo de ataques misilísticos de las llamadas ''rogue
nations''", (naciones delincuentes), como define la
administración Bush a Irak, Libia y Corea del Norte. A nadie se
le escapa que semejante sistema disminuirá sustantivamente el
poder de disuasión nuclear que tiene actualmente China. Y no sólo
eso. El gobierno chino teme que el sistema sirva para proteger a
Taiwán de un eventual ataque del Ejército Rojo. China insiste
con que Taiwán es una provincia china. Pero Taiwán insiste con
su independencia y ha contado hasta ahora con el apoyo y la
protección de Washington.
En los próximos días el Congreso
de los Estados Unidos debe discutir qué tipo de armamento le
venderá este año a Taiwán. El gobierno taiwanés ha pedido
cuatro destructores con radares Aegis super modernos. El gobierno
chino ha puesto el grito en el cielo porque considera que esos
destructores hacen parte del sistema de defensa antimisiles de
Estados Unidos. Taiwán es, de hecho, el tema que podría
desencadenar un conflicto armado entre los dos gigantes. De ahí
que será clave si Bush le da o no le da luz verde a la venta de
los destructores. En el 2000, Bill Clinton no la autorizó.
La pelea por la hegemonía mundial
en el siglo XXI tiene ya sus dos protagonistas bien definidos.
Argentina:
JÓVENES: Un horizonte gris
No sólo el presente viene mal barajado para
los jóvenes. El nivel educativo define como nunca su destino. La
aspiración de ascenso social se desdibuja.
PILAR FERREYRA
Hay futuro para los cuatro millones de jóvenes
que tienen entre 15 y 24 años y viven en las grandes ciudades?
La crisis de los 80 y los cambios económicos y culturales de los
90 sofocaron los sueños de ascenso social. Hoy, la mitad de los
jóvenes más pobres no tiene trabajo y uno de cada diez ricos,
tampoco.
Hoy, debido a la exclusión social, el 13,4 por
ciento de los jóvenes argentinos no estudia, ni trabaja ni
colabora en tareas de la casa. Están directamente fuera del
sistema y las políticas sociales y educativas reparadoras no
alcanzarán a contenerlos.
"En los 90 la estructura social sufrió un
fuerte proceso de fragmentación y polarización. El problema
actual no es sólo la magnitud de la desigualdad. Las
oportunidades de vida son objetivamente distintas. También los
valores, expectativas y pertenencias culturales se han tornado
diferentes", dice el sociólogo Agustín Salvia. A
diferencia de lo que ocurrió en los 60, el espíritu de la
juventud de hoy no respira la búsqueda de una sociedad más
homogénea. Por el contrario, coexisten varias sociedades que
luchan por su propio bienestar e identidad. "Antes un padre
podía decir: ''estudiá para ser médico o aprendé a trabajar
conmigo en el almacén porque ese es tu futuro''. Hoy la imagen
para hacerse rico tiene que ver con la suerte, con ser jugador de
fútbol o estrella de TV. No tiene que ver con la preparación
profesional", dice la socióloga Elizabeth Jelin.
Entre los pobres existe un grupo muy importante
de jóvenes que afinca su futuro en nichos de marginalidad: la
delincuencia, la pandilla, la actividad semi-clandestina e ilegal.
Una marginalidad que, dentro de sus propios parámetros, "es
altamente productiva y le brinda a los jóvenes la paradoja de
una oportunidad de realización personal", dice Salvia. Esos
jóvenes no pueden pelear en el marco de las instituciones. No
tienen ni la apariencia, ni el lenguaje, ni los esquemas
interpretativos para incorporarse al segmento de sociedad con
prestigio.
En el medio está el 60 por ciento de los jóvenes:
la clase media. Son los que presionan y se esfuerzan para
ascender, para tomar los valores de la nueva modernidad sin
lograr alcanzarlos. "Adoptan las poses pero no acceden a los
beneficios de los ricos y se frustran intentando alcanzar esa
trayectoria", dice Salvia. Hoy, parte de ese sector,
alimenta la nueva marginalidad.
En el otro extremo de la pirámide social están
los jóvenes con más poder adquisitivo. Creen en los valores de
la globalización, en los de la competencia y en los valores de
los 90.
Una de las consecuencias de la economía de los
90 es el desempleo del jefe de familia. Esto acelera el ingreso
de los jóvenes al mercado laboral con menor nivel de formación
educativa de la que podrían obtener si ingresaran más tarde.
"Ante esta realidad los jóvenes son vistos por las compañías
más grandes como una fuerza de trabajo sustituta a la de sus
padres. Mano de obra más adaptable y precarizable", afirma
el economista Claudio Lozano.
Según Globalización, empleo y escuela media
en América latina y Argentina, un trabajo realizado por Flacso,
la tesis que sostiene que los programas de la escuela media no
están adaptados a la demanda del mercado laboral es
completamente falsa. Este informe señala que en los últimos
veinte años la educación media argentina acompañó el proceso
de segmentación de la estructura social. El resultado fue una
oferta educativa muy fragmentada que se nota tanto en las
características edilicias y en los equipamientos técnicos de
las escuelas, como en el nivel de formación de los maestros y en
el origen social de los alumnos que asisten a ellas.
"En el nivel medio argentino existen
diferentes circuitos educativos. Cada uno de los cuales convoca a
estudiantes que provienen de distinto origen socio-económico y
que desarrollaron trayectorias educativas también diferenciadas",
señala el estudio. También afirma que tres de cada cuatro
alumnos de colegios de élite provienen de hogares donde el jefe
de familia tiene un cargo jerárquico en alguna institución o
empresa y estudios universitarios. En cambio, la mitad de los
jefes de familia de los alumnos de las escuelas más pobres no
terminaron la primaria y dos de cada tres de esos jefes de hogar
realizan tareas poco calificadas.
El informe de Flacso indica que la población
de las escuelas medias es muy heterogénea. Predominan los jóvenes
que provienen de familias donde los jefes de hogar son graduados
universitarios y se ocupan en empleos de calificación media.
Hasta la década de los 80 bastaba con
finalizar el colegio secundario para obtener un puesto de trabajo
en el mercado formal de la economía. Hoy, un fenómeno
predominante entre los jóvenes graduados de escuelas medias es
que están sobreeducados para las tareas que realizan. Es decir,
el empleo que tienen requiere menos conocimientos de los que
poseen. "Como el mercado no ofrece a los jóvenes egresados
del secundario oportunidades laborales de cierta calificación se
refuerzan fenómenos como el capital cultural, la educación que
brinda la familia, y el capital social, los contactos que se
consiguen a través de amigos o familiares", analiza la socióloga
especializada en política social, Ana Miranda.
Este cuadro social donde la segmentación del
colegio secundario y del mercado laboral polarizan las
diferencias entre los jóvenes traza también las trayectorias de
sus vidas. Futuros donde los senderos comunes que los jóvenes
supieron perseguir se borraron y el ascenso social quedó solo en
manos de los más fuertes.
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