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Lecturas compiladas por: Robinson Salazar
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REGION: La democracia en duda
La democracia en América latina no está consolidada. Su credibilidad se ha debilitado.
La credibilidad en la democracia se está debilitando en América Latina. Aún no se han cumplido dos décadas del derrumbe generalizado de las dictaduras militares que opacaron el mapa continental en las épocas más tensas de la guerra fría, y ya los ciudadanos están revaluando sus preferencias entre la democracia y el autoritarismo. Tales son las preocupantes conclusiones de un amplio estudio de opinión publicado recientemente por el prestigioso semanario The Economist. Las encuestas, realizadas en 17 países, descubren un notable descenso de la confianza en los principios democráticos en el último lustro.
Los motivos del desencanto no son filosóficos. Existe una evidente relación entre la insatisfacción por la condición de la economía -y el desempleo - y la legitimidad del régimen político. El 60 por ciento de los latinoamericanos piensa que su situación personal es "mala" o "muy mala" . De hecho, también que se han desinflado las expectativas que hace unos años se centraron en la ola privatizadora.
También se quedan cortas las evaluaciones sobre la capacidad de los sistemas democráticos para combatir la criminalidad. Cuatro de cada cinco ciudadanos en todas las naciones del Hemisferio considera que el crimen y las drogas ilícitas han crecido demasiado, y dos de cada cinco tiene experiencias directas, en sus familias, de víctimas de la rampante criminalidad. Y una amplia mayoría de 80 por ciento considera que la corrupción se ha desbordado y está fuera de control.
Además de la falta de credibilidad en los valores de la democracia, y la creciente tolerancia frente al engañoso espejismo autoritario, los latinoamericanos tienen un concepto muy negativo de las instituciones representativas. Los partidos y los congresos ocupan los últimos lugares en el podio de la credibilidad frente a otros poderes más cercanos y despolitizados, como la Iglesia y la televisión, que hoy llevan el liderazgo en materia de prestigio.
El panorama es preocupante. Hace apenas unos años, América Latina constituía toda una esperanza a nivel mundial. Todos los gobiernos, con excepción del de Cuba, están presididos por un civil elegido mediante voto popular. Y aunque existen fallas en la administración de justicia o en la lucha contra la corrupción, se esperaba que en el mundo de la globalización, y en respuesta a las corrientes mundiales, se iniciaran unos procesos que fortalecieran la democracia en estos países.
La realidad muestra, sin embargo, que vamos por mal camino. Gobernantes que en su momento representaban un gran paso adelante para superar años de dictadura, como Carlos Menem y Alberto Fujimori, hoy son procesados por la justicia. En Haití hay peticiones para repetir las elecciones del año pasado, por intervención indebida del gobierno a favor de sus candidatos. En Ecuador y Paraguay hubo intentos de golpe militar, y en Venezuela el presidente Hugo Chávez -un ex golpista - genera evidentes preocupaciones por su concentración desmesurada del poder. Sólo México y Perú, a raíz de las elecciones de Vicente Fox y Alejandro Toledo, muestran un avance positivo.
En cuanto a Colombia, es preocupante constatar cómo año tras año ha ido creciendo el número de colombianos que expresan una franca desilusión con la manera como está funcionando la democracia. Sienten que desatiende sus angustias económicas y sociales. La democracia colombiana, a diferencia de otras del Continente, enfrenta a diario los embates de unos poderosos grupos ilegales armados, del narcotráfico y la corrupción. Podría ser la democracia más amenazada de Latinoamérica.
La epidemia de desconfianza hacia los principios democráticos amenaza con hacer aún peor el deprimente cuadro político y económico que impera en América Latina. Se hacen indispensables unas profundas reformas políticas y económicas que reviertan esta peligrosa tendencia que podría tomar rumbos impredecibles.
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