FÒRUM EUROPA 2001

Estamos asistiendo a un cambio de época y no solamente a una época de cambios. Desde la Era Industrial transitamos a la Era de la Información, y ya todo comienza a ser distinto.

Es en las ciudades donde se localizan con mayor concreción los cambios que está viviendo nuestro mundo. Del cómo gobernemos esta transición dependerá, en gran medida, que la Era que comienza sea benéfica o perjudicial para la ciudadanía. La sociedad de la información puede revertir sus beneficios mediante una redistribución social equitativa, o, por el contrario, en favor de unos pocos y en detrimento de la mayoría.

Una de las garantías de que la redistribución social sea justa puede darla, a mi parecer, que sea la ciudad -toda ella- quien protagonice la nueva etapa. Sus instituciones, su tejido social y económico, sus centros de cultura y pensamiento. Conseguir, por usar un término actual, que la vieja "ciudad analógica" se convierta en la nueva "ciudad on-line": una ciudad que se transforme por sí misma a partir de las energías que generen todos sus agentes.

La diversificación de los motores de progreso es, indudablemente, una garantía de equilibrio y de reparto, que actúa en detrimento de la concentración del poder y del reparto de los beneficios entre una minoría y, a la vez, permite introducir desde el consenso, elementos de reequilibrio y solidaridad en provecho de todos, y ganando todos siempre es el más débil quien más gana.

Es por ello que consideramos que los nuevos retos necesitan de la participación de la ciudadanía en la política y que sin la participación individual y colectiva nada resolveremos. Tanto el presente como el futuro, no se resuelve con la evolución de la Historia sin más. De ahí que siempre debamos reivindicar la legitimidad de la acción política como principal garantía de que el hoy y el mañana lo construyan las personas. La participación política de la ciudadanía es la principal garantía de que lo que hagamos dependerá de la soberanía popular y no de las decisiones de una minoría de poder ajena a las instituciones públicas. Este es uno de los retos que no solamente encaran nuestras ciudades; también es uno de los principales handicaps para la construcción de la Unión Europea.

Estas palabras introductorias se concretan en el objetivo de dar una dimensión estratégica a la participación ciudadana en todos sus niveles, para que la colaboración entre la sociedad activa y las instituciones cree motores de progreso para la ciudad.

Como es sabido, nuestra sociedad está formada por tres espacios públicos. Los tres tienen igual valor y son complementarios los unos de los otros:

El espacio público de encuentro, que es donde se reúnen los ciudadanos en su condición de usuarios y sin estar organizados (la plaza, la biblioteca, la fábrica, el teatro, etc.)

El espacio público intermedio, en el que está la sociedad activa, el entramado asociativo, los sectores organizados de la sociedad (asociaciones, sindicatos, grupos culturales); y

El espacio público político, que lo forman las instituciones y determina las prioridades a ejecutar.

El espacio público intermedio es la sociedad organizada: la sociedad activa; que va desde una pequeña organización humanitaria a la gran federación de todas ellas; desde una sección sindical de empresa a la Confederación Europea de Sindicatos.

Es el espacio más delicado, y a la vez el más interesante, pues le corresponde hacer de intermediario entre el conjunto de la sociedad y sus instituciones.

En ese espacio público intermedio se mueven los sindicatos, las organizaciones no gubernamentales y todo tipo de asociación. Conocer los problemas sociales y ofrecer soluciones es su principal misión. En muchos casos, las propuestas de solución pueden gestionarse directamente desde el asociacionismo, en otros es a las instituciones a quienes corresponde hacerlo y, en muchos, se establece una coalición de intereses y objetivos entre ambos que lleva a la cogestión.

Sin el espacio público intermedio la democracia sería menos democracia, si la entendemos como el marco en el que hay que profundizar constantemente para hacer real el protagonismo de la sociedad en los asuntos que le son propios. Cuando la democracia flojea, la solución siempre es conseguir más democracia, nunca cercenarla. Y conforme la democracia es ejercida por más sectores ciudadanos, más fuerte y plural es.

Y ese espacio público intermedio, en el conjunto de la sociedad tiene por principal protagonista y representante a la prensa. El gran vehículo de mediación entre la sociedad y las instituciones es la prensa, de ahí la importancia de que sea a la vez objetiva y plural; global y local; diversa y unificadora.

Los medios de comunicación son el gran espacio intermedio de nuestra sociedad: informan y marcan prioridades creando estados de opinión a los que son receptivos los espacios políticos y, a la vez, explican a la sociedad lo que piensa el espacio político y recoge las reacciones que se producen. Además, el espacio público intermedio sería poca cosa sin la prensa, pero, a su vez, la prensa sin sociedad activa también sería bien poco, pues es de donde se alimenta.

El Washington Post es el diario más influyente de la capital más influyente del mundo, pero la principal preocupación de su director es que recoja los acontecimientos deportivos de los equipos de barrio de la ciudad: eso garantiza su implantación. Y, al director, esas noticias le merecen el mismo interés que las habituales filtraciones que le llegan desde la Casa Blanca.

Es por lo expuesto, que nos proponemos los siguientes objetivos genéricos:

Desarrollar una sociedad activa con cultura de espacio público intermedio.

Trabajar, desde las instituciones, para establecer una coalición de intereses y objetivos comunes con la sociedad activa, aceptando que ésta cogestione o gestione, según se convenga, los proyectos que lo requieran.

Favorecer una cultura cada vez más "de ciudad" dentro de los medios de comunicación, para que ejerzan con eficacia un papel de mediación entre la sociedad y las instituciones.

Para profundizar en estos tres puntos, hemos creído conveniente convocar el "Fórum Europa", que se celebrará en la ciudad de Barcelona los días 21, 22 y 23 de junio de este año 2001. Se trata de un encuentro con vocación europea y abierto al resto del mundo.

El objetivo será poner en común las experiencias de las principales asociaciones que trabajan en el espacio público; las que forman parte de lo que llamamos la sociedad activa.

El temario general tendrá por referente "El espacio público intermedio en la Era de la Información" y analizará desde esa perspectiva temas como el Estado de bienestar; inmigración e interculturalidad; sostenibilidad; cooperación; relación de la sociedad activa con las instituciones y viceversa; Nueva Economía y Tercer Sector, etc.

Tres serán los ámbitos: uno general, donde ponentes de reconocido prestigio darán a conocer sus reflexiones en directo y con posterior debate; otro espacio donde los temas se abordarían sectorialmente con la participación de las entidades sectoriales; y un tercer ámbito de intercambio, donde libremente las asociaciones establecerían relaciones recíprocas, sea a efectos de partenariado, de intercambio de experiencias o de lo que consideren necesario.

Este Fórum tendrá una periodicidad bianual y querríamos fuera el principal referente europeo para la sociedad activa, entendida como el espacio intermedio entre la sociedad y sus instituciones.

Termino mis palabras invitándoles a volvernos a ver en Barcelona este mes de junio. El "Fórum Europa" y la gran ciudad que hoy me honro en representar serán un excelente espacio de encuentro.

Muchas gracias.

Pere Alcober i Solanas.
Presidente Delagado del Organismo Autónomo "Flor de Maig" de la Diputación de Barcelona.
Diputado de Participación Ciudadana
Porto Alegre, 28 de enero de 2001