REGION: Optimismo cauto para América Latina en 2004
Enrique García/ Presidente Ejecutivo, CAF
Miércoles 25 de febrero de 2004
El 2003 pareciera ser un punto de inflexión para América Latina. Tras los resultados desalentadores de 2002 en términos de crecimiento económico, la región ha comenzado a crecer otra vez y se espera que 2004 sea un mejor año para los países del área.
Esto se debe, básicamente, a un entorno internacional más favorable, a la recuperación de los flujos de capitales hacia la región, al dinamismo del sector exportador y a la revitalización de los mercados financieros domésticos La reciente recuperación de la economía estadounidense y sus perspectivas positivas de crecimiento para 2004, son buenas noticias para América Latina, cuyas exportaciones mayoritariamente van a ese país.
En el ámbito de precios de bienes primarios se verifica una recuperación importante de los precios de varios productos, aunque persiste alta volatilidad. Es así como lo precios de algunos metales preciosos como oro y plata se han elevado casi 20 por ciento en 2003.
Por su parte, los inversionistas están regresando a los mercados de capital y bonos, tanto a nivel internacional, como regional, donde la recuperación de Argentina y los cambios de percepción sobre Brasil han provocado una mayor entrada de capitales con un beneficio al resto de los países.
Además, el panorama de la integración regional, con sus dificultades, luce promisorio y se prevén importantes avances en 2004. La respuesta a la desaceleración de los procesos de integración hemisférica ha sido un mayor interés en los procesos subregionales y los acuerdos bilaterales, especialmente con EU. En ese frente se han logrado importantes avances en 2003. En junio se suscribió el acuerdo de libre comercio entre Chile y EU, el primero de este tipo entre éste y un país sudamericano. Las negociaciones para el CAFTA (Central American Free Trade Area) han ido rápido. En diciembre de 2003 se logró un acuerdo de libre comercio entre EU y cuatro de los cinco países. Frente al proyecto redimensionado de integración hemisférica emergido en la reunión del ALCA en Miami, EU ha declarado su intención de iniciar negociaciones bilaterales con Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Panamá y República Dominicana.
En ese contexto, las perspectivas para los países latinoamericanos lucen positivas en 2004, previéndose que la región crezca en 3.9 por ciento . Un factor importante en 2004 será el impulso que el crecimiento de las exportaciones no tradicionales dará al crecimiento económico esperado.
Sin embargo, aún persisten importantes riegos en la región que deben ser mitigados a fin de aprovechar las oportunidades de recuperar el crecimiento sostenido y de calidad. Entre ellos tenemos las elevadas necesidades de financiamiento, tanto externas como fiscales, altos niveles de endeudamiento con relación al producto, y crecientes presiones sociales que han socavado el capital político para avanzar en la agenda de reformas pendientes. De hecho, en varios países del área, los gobiernos tienen bajos niveles de aprobación popular, lo que dificulta la acción de los gobiernos.
Un problema central que deberán afrontar la mayoría de los países andinos es el desequilibrio fiscal. En casi todos, existen fuertes presiones para elevar el gasto público para atender las crecientes demandas sociales de la población, pero los mismos están restringidos por al menos uno de los siguientes factores: elevados niveles de deuda, déficit fiscales importantes, altos pagos por concepto de amortizaciones, ingresos tributarios y no tributarios volátiles, rigideces en el gasto público por razones legales e instituciones presupuestarias deficientes. Al respecto, la reforma fiscal será una de las prioridades de política económica que enfrentarán casi todos los países.
El gran reto de 2004 será incrementar la competitividad de las economías latinoamericanas en un contexto de mayor integración comercial, con la finalidad de mejorar la eficiencia a nivel microeconómico y, de esta manera, sentar las bases para un crecimiento sano y sustentable. Además, mejorar la gobernabilidad y la situación social de los habitantes de la región debe estar entre las prioridades de la agenda.
La sinergia entre los sectores público y privado de los países de la región será fundamental a fin de mejorar las condiciones para la actividad privada productiva con miras a la exportación de bienes no tradicionales.