NICARAGUA: victoria electoral de Herty Lewites?

Luis Hernández Bustamante

Entrevista a Víctor Tirado López.
Ex guerrillero de experiencia, el comandante Víctor Tirado López, que en los años ochenta integró la Dirección Nacional del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), es del criterio que en la actualidad este partido perdió el norte y requiere de profundas reformas. Por esa razón está apoyando la candidatura presidencial de Herty Lewites, ex Alcalde de Managua, quien, según Tirado López, “tuvo la osadía de desafiar a la cúpula del Frente Sandinista y eso le dio una inmensa popularidad ante las bases de un partido que se siente secuestrado por una dirigencia inmovilista”.

Tirado tuvo una dilatada trayectoria al lado de Daniel Ortega, tanto en la primera etapa de la guerrilla sandinista como en la década del setenta, cuando formó parte del directorio de la facción insurreccional del FSLN, la que fue conocida como “Terceristas”.

Después de ocupar altos cargos en el gobierno revolucionario, Tirado, tras la derrota del FSLN en 1990 fue una de las primeras voces que surgieron a favor de una revisión de la estrategia del partido sandinista y también se proclamó por una renovación de los cuadros históricos.

¿Por qué fue necesario el desafío de Herty?

Ahora se está tratando de democratizar al Frente desde afuera porque ya se ha tratado de democratizarlo desde adentro. Una de las acciones que se exigía era ir a las elecciones primarias para elegir al candidato a la Presidencia de la República. La otra era democratizar las estructuras internas para cambiar la forma de elegir a los nuevos dirigentes. No se pretendía restarle autoridad a la dirigencia anterior, todos aquéllos que hicieron posible la revolución de 1963-1990 bien pueden servir como maestros de las nuevas generaciones.

Pero nada de eso sucedió, por el contrario, a Herty lo expulsaron del FSLN, con la popularidad que tiene, con los votos que recoge, con la aceptación que registra en amplios sectores de la sociedad.

Todo esto me hizo apoyar la candidatura de Herty porque creo que desde afuera se puede ayudar a ir democratizando al Frente. Algún día éste se tendrá que democratizar, pero mientras tanto no nos podemos quedar en expectativa, dejando pasar el proceso electoral y continuar sufriendo derrotas tras derrotas.

Por eso estamos apoyando a Herty, ya se han ido sumando varias personalidades y organismos políticos, esta candidatura adquiere mayor fuerza y está tomando cuerpo. Algunos sectores de procedencia sandinista, como Joaquín Cuadra y Dora María Téllez, también consideran que la popularidad de Herty puede impulsar un cambio; además, su candidatura es capaz de atraer nuevas organizaciones políticas.

Y es que veo un clima de cambios importantes. Me alegra mucho que varios jóvenes estén participando en las marchas contra el pacto; ellos no vivieron la revolución del 79, son los que están haciendo su propia lucha para destruir el sistema político actual y están preparándose para las elecciones y están preparando el campo para las nuevas corrientes políticas que vienen.

A menudo se critican la costumbre nacional de agruparse alrededor de las personas y no de las ideas y propuestas. ¿En qué consiste el proyecto político de Herty Lewites?

El plan de gobierno de Herty va a impulsar los cambios económicos y sociales del país. Incluye una reforma al Estado, porque éste no puede funcionar con la hegemonía de dos partidos. Nicaragua ya no puede caminar a la sombra de un pacto, ni de la voluntad de dos personas.

No podemos democratizar el país con los mismos políticos que ya son rehenes del poder y no pueden promover los cambios porque son partícipes del sistema político que se originó delnoventa para acá. Tienen que venir personas nuevas para eliminar toda esa herencia de cultura política pactista, corrupta y antipopular. Un partido político que no es democrático no puede democratizar al país. Sus patrones internos son la señal de su conductas externas.

“La izquierda clásica no tiene razón de existir”

Se discute mucho actualmente sobre el significado del término “izquierda”. ¿Qué implica ser de izquierda en el siglo XXI?

Creo que la izquierda clásica, ideológica ya no tiene razón de existir. La izquierda socialista, marxista y comunista no tienen razón de ser. Aquí ahora va a ser una izquierda pragmática, que recoja el sentimiento de los cambios sociales y económicos. Sin embargo, es difícil terminar con esa izquierda ideológica que muchas veces sostiene que primero hay que luchar por la ideología y después por el entendimiento económico y social.

Lo que necesita la izquierda hoy es, antes que nada, luchar contra el neoliberalismo, y eso no se va a hacer a través de los tratados de libre comercio. Para esa lucha, es necesario que el Estado asuma funciones de las que lo han separado, tiene que elaborar y dirigir la estrategia económica, y si eso requiere de economía mixta, hay que implementar la economía mixta, que incluya lo privado y lo estatal.

Hasta ahora, nadie ha tomado la infraestructura económica como bandera, y hay que invertir en la infraestructura económica, es una gran batalla que debemos realizar dentro y fuera del Gobierno.

Creemos en la participación del Estado en la solución de los problemas económicos. No podemos implementar ninguna medida social si no resolvemos estos problemas de orden práctico, de orden material. Los que creen que todo lo puede resolver el mercado también han fracasado en los resultados sociales. Por eso se necesita no sólo un Estado árbitro que facilite la acción del sector privado, se requieren además acciones concretas contra los monopolios abusivos y la especulación de los mercados. Esto lo practican los países europeos y los propios Estados Unidos, para salvaguardar a los sectores más vulnerables de la sociedad. Sobre esto puede trabajar una izquierda moderna, generando ilusión y perspectivas de cambios en el siglo XXI.

Perdimos más de un siglo luchando por las cosas ideológicas, ahora la izquierda se ve más pragmática, más concreta, no más nacionalista como antes, sino más internacionalista.

La izquierda debe participar en las grandes contiendas políticas-pragmáticas del mundo. Hay que reformar al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo, para que sus políticas estén más acordes a los intereses de los países subdesarrollados, y hasta la fecha no hay propuestas concretas para la reforma, solamente hay críticas, molestias y quejas.

Otro punto álgido son las relaciones con los Estados Unidos de Norteamérica… ¿Qué dice sobre este tema?

Si la izquierda de América Latina cree que va a terminar con el imperialismo norteamericano está equivocada. Sí hay que criticar al Gobierno de Estados Unidos por su política, cuando sea injusta, pero no se le debe responsabilizar por todos nuestros problemas. Pero, por más potencia que sea, no hay que entregarle en bandeja de plata todo un país. Se requiere de una estrategia más pragmática, que no lleve al desgaste de un discurso que ya resulta decimonónico.

Comicios del 2006

Según su criterio, ¿cómo será la próxima contienda electoral?

Es importante el número de precandidaturas, en este momento hay 5 ó 7, eso significa que el bipartidismo empieza a resquebrajarse. Hay que ver con optimismo esta campaña, porque va a acabar con este sistema político bipartidista que tiende a convertirse en una dictadura.

Creemos que va a ser un proceso electoral a cuatro bandas, quizá de tres. De parte de Herty, no será sólo la lucha contra el bipartidismo, sino contra la miseria, el hambre, y por los cambios económicos en el campo.

No hay que temerle a las elecciones, hay que verlas como una posibilidad de cambio revolucionario.

¿Qué oportunidades de ganar tiene Daniel Ortega compitiendo con la derecha dividida?

Creo que Daniel no ganará las próximas elecciones, su caudal de votantes es el mismo, no aumenta. Además, él forma parte del sistema político corrupto y por lo tanto, no puede ser una alternativa. La oportunidad de una victoria se está gestando por otro lado.

Daniel Ortega debería recapacitar, dejar a los jóvenes que continúen consolidando al partido, pero como no está dispuesto a hacerlo, va a sufrir las calamidades y se tendrá que enfrentar a la oposición interna y externa.

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