COLOMBIA: El uribismo barre

Hernando Álvarez
BBC Mundo, Colombia

El gran ganador de las elecciones legislativas de Colombia fue sin duda el presidente Álvaro Uribe. Con el 93,79 por ciento de los votos escrutados, los partidos políticos que lo apoyaron obtienen más del 60% de las curules del Senado.

Los resultados de las elecciones legislativas multiplican las aspiraciones de reelección de Uribe.

La oposición, representada en el tradicional Partido Liberal y el Polo Democrático Alternativo, se quedó con sólo el 25,25 por ciento de las curules. En la Cámara Baja se esperan unos resultados similares.

En la noche del domingo, el mandatario emitió un mensaje a los colombianos en el que no cantó victoria personal, pero envió una clara señal a los grupos armados ilegales.

"Hoy ha triunfado la democracia. Eso nos permite hacer un llamado a los paramilitares para que culmine la desmovilización, se consolide la paz. Al ELN, para que esas conversaciones preliminares cuajen, se constituyan en un gran camino hacia la paz", dijo el presidente colombiano.

"La Farc debería revisar su conducta, sus procedimientos. Nuestra patria tiene una inagotable vocación democrática. Llamo a la Farc para que revise su conducta, para que analice la vocación democrática de los colombianos, para que considere la posibilidad de un proceso de paz serio y urgente", concluyó Uribe.

Luz verde

Antes de los comicios, los simpatizantes del presidente Uribe habían hecho énfasis en que era necesario lograr la mayoría para que el mandatario tenga luz verde en todas sus iniciativas en un eventual segundo período, si es que sale reelegido en las elecciones presidenciales del próximo 28 de mayo, algo que muchos dan por descontado, sobre todo al tener en cuenta ahora los resultados de los comicios de este fin de semana.

Hoy ha triunfado la democracia. Eso nos permite hacer un llamado a los paramilitares para que culmine la desmovilización, se consolide la paz

Álvaro Uribe

Pero esa luz verde puede llegar a ser más tenue de lo que muchos se podrían imaginar, ya que es de esperar que los partidos que apoyaron al presidente Uribe se sientan con la suficiente fuerza como para separarse de sus ideas cuando lo consideren necesario.

La gran pregunta que se hacen hoy muchos, es si los movimientos que apoyaron a Uribe se comportarán como una bancada disciplinada con el mandatario en un eventual segundo período.

"Estos dirigentes uribistas, tanto el Partido Conservador, como Cambio Radical y el mismo Partido de la U, vienen con una cuenta de cobro grande burocrática y a exigir muchas cosas", dijo a BBC Mundo el director de la revista Cambio, Mauricio Vargas.

"En esas bancadas hay diferencias en varios temas, como el del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos o la reforma tributaria que Uribe quiere hacer. En fin, esas bancadas van a exigir mucho porque vienen fortalecidas con los resultados de este domingo".

Otros ganadores

Después de Uribe, el otro ganador es el histórico Partido Conservador, al que hace diez años muchos analistas daban por muerto y que, al recoger sus banderas y aliarse con el presidente Uribe, logró tener la segunda votación más alta para el senado después del oficialista y recién creado Partido de la U, sin duda, como Uribe, el gran triunfador de este fin de semana.

Estos dirigentes uribistas, tanto el Partido Conservador, como Cambio Radical y el mismo Partido de la U, vienen con una cuenta de cobro grande burocrática y a exigir muchas cosas

Mauricio Vargas, director de la revista Cambio

Pero los colombianos no sólo elegían un nuevo congreso este fin de semana. Los dos principales partidos de oposición también escogían a su candidato presidencial.

La consulta del histórico Partido Liberal la ganó el tres veces candidato presidencial Horacio Serpa, aunque no de una manera tan holgada como lo preveían las encuestas y perdiendo con su rivales en las principales ciudades del país.

Además, si se tiene en cuenta que en las presidenciales de 1998 Serpa obtuvo más de 5,5 millones de votos y luego en el 2002 más de 3 millones, los poco más de 800.000 sufragios que obtuvo en la consulta de este domingo, hacen ver que su declive es constante.

Por los lados de la izquierda, representada en el Polo Democrático Alternativo, el gran ganador fue Carlos Gaviria, quien venció con facilidad a Antonio Navarro, ex líder del extinto grupo rebelde M-19.

Serpa y Gaviria, se enfrentarán el próximo 28 de mayo al presidente Álvaro Uribe, quien después de estos resultados se ve prácticamente imbatible.

El otro candidato presidencial, el ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, sufrió por su parte un duro revés en su aspiración, ya que el movimiento que fundó no logró obtener ningún escaño en el cuerpo legislativo y es probable que no pueda inscribir su partido para la contienda presidencial.

Por otra parte, los resultados de estos comicios también reflejan la tradicional apatía electoral los colombianos, ya que de un potencial electoral de 26 millones sólo acudieron a las urnas poco más del cuarenta por ciento de ellos.

La jornada electoral transcurrió con calma, aunque no estuvo exenta de algunos hechos violentos.

El gran lunar lo causó un corte en el fluido eléctrico dos horas antes del cierre de los comicios en varios departamentos del norte del país, que tuvo su origen en un atentado atribuido por las autoridades a las rebeldes Fuerzas Revolucionarias de Colombia, las FARC.

14 de Marzo de 2006

Colombia vota conservador en una América Latina que vira a la izquierda

(IAR-Noticias) 14-Mar-06

Los colombianos acudieron el domingo a las urnas para renovar el Congreso en una jornada electoral con ataques guerrilleros de extrema izquierda y nutrida presencia en las filas del Gobierno de candidatos paramilitares de extrema derecha.

Por Joaquim Ibarz - La Vanguardia, España

Uribe se ganó con prebendas a senadores y diputados para el cambio constitucional que da vía libre a la reelección.

En una América Latina cada vez más inclinada a la izquierda, Colombia es la excepción. Según las previsiones, el Congreso elegido ayer estará dominado por políticos derechistas y legisladores cercanos a los grupos paramilitares de extrema derecha. Por primera vez en la historia del país, un presidente, Älvaro Uribe, participó de manera activa en la campaña gracias a que cambió la Constitución para poder ser reelegido.

La perturbadora presencia de la guerrilla de las FARC, que se financia con el narcotráfico, el secuestro y la extorsión, es una de las causas que impidieron que creciera en Colombia -como ha sucedido en Brasil, Chile y Uruguay- una izquierda democrática. El analista Bernardo Gutiérrez señala que la izquierda armada fue derivando con los años en grandes corporaciones del crimen. Los cuadros y las bases de la incipiente izquierda colombiana fueron exterminados en los años ochenta. La muerte de unos 3.000 dirigentes de la Unión Patriótica explica también la creciente derechización de este país, que se afianzaría con la previsible victoria de Uribe el 28 de mayo en las presidenciales.

A base de generosas prebendas diplomáticas, el actual presidente se ganó el favor de senadores y diputados para que aprobaran en su propio beneficio el cambio constitucional que dio vía libre a la reelección inmediata. Uribe dedicó los dos últimos años de su mandato a amarrar su continuidad en el palacio de Nariño, lo que provocó que Colombia se dividiera en partidarios y detractores suyos. Los partidos no volvieron a tener otra razón de ser que apoyarle u oponerse.

En Colombia se vuelve a demostrar lo pernicioso que en América Latina resulta la reelección presidencial. Ayer mismo, cuando ya se estaba votando, en cualquier canal de la televisión se percibía la omnipotente presencia de las siete agrupaciones políticas que respaldan a Uribe, que han crecido a la sombra del poder. La propaganda ha sido apabullante. Para controlar el Congreso, Uribe maquilló partidos para intentar concurrir a los comicios con atuendos nuevos. El histórico Partido Conservador arrió sus banderas al pasarse con armas y pertrechos a las filas de un disidente del liberalismo, pese a lo cual no ha podido evitar convertirse en un grupúsculo de escaso peso.

Las dos principales fuerzas opositoras, el Partido Liberal, comandado por el ex presidente César Gaviria, y el Polo Democrático Alternativo, se han esforzado por evitar que Uribe obtenga el pleno control del Congreso. Se intenta impedir que siga el ejemplo de su vecino Hugo Chávez. Se abriga el temor de que, una vez reelegido, Uribe vuelva a cambiar la Constitución para optar a un tercer mandato. Gaviria, que tras su paso por la Organización de Estados Americanos se ha erigido en el principal líder opositor, sostiene que hay que reforzar a los candidatos liberales para frenar a un Gobierno autoritario que quiere liquidar a los partidos y desnaturalizar aún más la Constitución de 1991.

La campaña electoral se ha realizado sin debate y con ausencia de ideas. La mayoría de los 50 partidos y grupúsculos que presentaron candidatos carece de ideología. Nadie sabe cuál es el programa del partido de La U, de Cambio Radical, de Colombia Democrática... Sus dirigentes dicen que les basta con ser uribistas, sin saber definir cuál es la doctrina del presidente. Les basta con la promesa de que se mantendrá la línea dura contra la guerrilla, sin importarles demasiado que el Gobierno escenifique con fines electorales la falsa entrega de 70 desertores de las FARC, manipulación que abochorna a muchos colombianos.

Con la excepción de los candidatos de reconocida valía intelectual que apoyan al ex alcalde Antanas Mockus y algunos del Polo Democrático, en las listas de aspirantes al Congreso o a la Cámara sólo aparecían nombres huecos y vacíos de ideas, que lo único que aportan son votos clientelistas, dinero no siempre de origen lícito o, lo que es peor, apoyo de los paramilitares.

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